sábado, 1 de agosto de 2015

PREGUNTAS Y RESPUESTAS HACIA EL FINAL DEL GOBIERNO DE OLLANTA HUMALA



¿Te arrepientes de haber votado por Ollanta Humala (OH) en la segunda vuelta de 2011?

Es la pregunta que durante estos 4 años de Gobierno me han formulado familiares, amigos, alumnos y gente en las redes sociales. Mi respuesta es la siguiente: No. Creo, como siempre lo he señalado, que mi voto fue más anti-keiko que pro-Humala, ya que para mí, como para la mayoría de los peruanos en la elección pasada, Keiko Fujimori y su movimiento representaban una amenaza mucho mayor para la democracia y el Estado de Derecho en el Perú.

¿Acaso OH no presentaba también un discurso populista anti-sistema peligroso para la democracia y la economía en el Perú?

Sí, les respondo a mis interlocutores, pero era únicamente eso: un discurso. Creo que quienes vaticinaban que OH seguiría la línea populista, estatizante y autoritaria de Hugo Chávez y de los países bolivarianos se equivocaron rotundamente. Yo, jamás creí en esa hipótesis, pues consideré que las condiciones estructurales del Perú en 2011 no eran las que encontró Hugo Chávez en Venezuela (aguda crisis económica, política, institucional y vacío de poder).

Además, ni OH ni su partido gozaban del respaldo político necesario para dirigir al país rumbo al socialismo del siglo XXI. Para mí, la presión ejercida por los grupos de interés (grandes conglomerados económicos, la prensa, la Iglesia y las Fuerzas Armadas, entre otros) harían que el nuevo presidente, más temprano que tarde, abandone, tal y como ocurrió, los planteamientos expuestos en su ya olvidada “Gran Transformación”:

¿Entonces, crees que el Gobierno de OH ha sido bueno?

No, naturalmente no. Nadie que tenga un mínimo de formación política y tenga acceso a información básica podría afirmar ello. El Gobierno de OH ha sido, como señala Levitsky, más o menos lo que se esperaba, un Gobierno mediocre, sin capacidad política, débil e impopular. Se trata de un Gobierno que nunca encontró un rumbo político, que abandonó su posición de izquierda pero que no terminó siendo de derecha, como equivocadamente afirman algunos “imparciales” analistas. Como alguna vez dijo un partidario del PRI mexicano: este Gobierno no ha sido ni de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario.



En todo caso, lo que sí ha ocurrido con este Gobierno (lo señalé hace dos años) es que políticamente terminó quedándose absolutamente solo. Se trata de una soledad que se inició con el alejamiento de Salomón Lerner luego del conflicto social desatado en Conga (Cajamarca) y terminó privando al presidente del apoyo y consejo de los asesores que lo habían acompañado durante la elección de 2011 -y muchos desde la de  2006-. Eso, para un presidente con escasa experiencia, carente de un partido que lo blinde políticamente y le ofrezca cuadros para asumir responsabilidades al interior del Ejecutivo fue un grave error.

¿Pero otros presidentes como Alejandro Toledo no contaban al llegar al Gobierno con un partido político sólido que los apoye?

Eso es cierto, pero la virtud de AT, al que ahora resulta impopular reconocerle algún mérito, fue convocar a personalidades con mucho mayor peso y prestigio político para integrarse a su Gobierno y ayudarlo a hacer política. En otras palabras, AT entendió que si no construía –o al menos trataba- de forjar alianzas y coaliciones, su régimen quizás se hubiese desplomado antes de acabar su mandato.

¿Es responsable el presidente OH de la soledad política en la que se encuentra?

Sí, absolutamente. El presidente jamás comprendió la complejidad de las funciones de Gobierno ni la importancia del liderazgo a la hora de convocar aliados que le permitieran avanzar con una agenda política mínima capaz de concretizar algunas –todas es imposible- las reformas estructurales que el país necesitaba. El, estoy seguro, sabía que no contaba al interior de su partido (el término partido en este caso es una exageración del lenguaje) con voceros políticos de fuste que salieran a los medios a defender las decisiones del Gobierno, impulsar las reformas (las que tímidamente formularon) o blindarlo políticamente de los ataques de los rivales de turno: el fujimorismo y el aprismo, básicamente.

Sin embargo, y a pesar de reconocer la debilidad de su partido, el presidente no hizo otra cosa que ir alejando de su círculo inmediato a su mejor gente, para finalmente, quedarse al lado de la única persona en quien confía: Nadine Heredia, su esposa. El problema con este comportamiento es que para gobernar un país tan difícil como el Perú no bastan los consejos de la persona con la que se comparte el lecho matrimonial, se requiere de personalidades que perteneciendo a diversos sectores -democráticos todos, claro está- le aseguren al Gobierno cierta tranquilidad y fuerza para resistir el desgaste de 5 largos años de mandato. Pero para ello, el presidente OH debía convocar a las mejores personas, algo que jamás hizo, o en el peor de los casos, jamás le interesó hacer.



La mayor prueba de esta debilidad y soledad política ha sido lo ocurrido en el Congreso el día 26JUL2015 con la elección de la Nueva Mesa Directiva para el periodo 2015-2016. Para comenzar, el partido de Gobierno no tuvo la suficiente capacidad como para presentar un candidato/ta propio que le permita asegurar la conducción del Parlamento en este último tramo. Como lo ha señalado el propio ex vicepresidente, Omar Chehade, el Gobierno perdió este partido por walk-over. Pero lo más alarmante para el oficialismo, es que la lista ganadora de Luis Ibérico terminó imponiéndose a la que apoyaba el presidente OH por una diferencia (15 votos) que ni el más entusiasta de sus aliados hubiese imaginado. ¿Por qué ocurrió eso? Porque varios de los que antes votaban con el Gobierno esta vez le dieron la espalda –incluso parlamentarios del propio nacionalismo-.

Finalmente, ¿Por qué era importante ganar la Mesa Directiva del Parlamento?

La respuesta es muy simple: quien controla la Mesa Directiva controla la agenda del Congreso, y por ende, tiene la facultad de decidir qué temas se debaten y qué temas no. Como bien lo ha señalado mi amigo y colega Heber Campos Bernal, en un año electoral donde golpear y atacar al Gobierno se convertirá en el pan de cada día, tener el control de la agenda del Parlamento significa tener la potestad de herir más o menos al Gobierno.  Pero al mismo tiempo, garantiza que las críticas y los golpes que puedan recibir los líderes (candidatos en 2016) de la oposición sean mínimas.


Entonces, señores del Gobierno, comprenden ahora por qué era importante ganar esta elección, por qué era importante controlar la Mesa Directiva como sí lo hizo el APRA durante sus 5 años de Gobierno. ¿Por qué creen que en estas Fiestas Patrias son los fujimoristas y los apristas los que más celebran?

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jueves, 14 de mayo de 2015

CATERIANO, EL SÉTIMO PREMIER QUE OFRECE "CONTINUIDAD"


El pasado martes 28, el Premier se presentó ante el Congreso para solicitarle su voto de confianza, dando lectura a un discurso al que denominó: “Por la continuidad y la grandeza de la patria”, título paradójico para alguien que se ha convertido en el sétimo Premier de este Gobierno. Me pregunto: ¿Qué reformas importantes puede llevar a cabo un país cuyo Gobierno cambia de Jefe de Gabinete cada 7 meses (promedio)? Ninguna, creo yo. Por eso me parece una falta de respeto a la inteligencia del peruano promedio que ahora nuestro Gobierno nos hable de la “continuidad y la grandeza de la patria”.

Además, debo decirles que a diferencia de lo que hacen muchos periodistas (yo no lo soy), me he tomado el trabajo de leer detenidamente las 23 páginas de este discurso, razón por la cual creo estar en condiciones de resumirlo en una frase: “Cateriano dijo lo mismo de siempre”. Si no me creen, les propongo hacer el siguiente ejercicio: “Revisen los discursos de los antecesores de Cateriano, así ustedes podrán darse cuenta cómo todas las presentaciones han estado plagadas de frases vacías, párrafos generales, recuentos estadísticos (los favorables) que buscan hacernos creer que el Gobierno nos conduce por el camino correcto.

¿Creen ustedes que este Gobierno (página 2) está en condiciones de dar señales claras a la población, a los mercados, a los inversionistas y a la comunidad económica y financiera internacional que es capaz de impulsar la inversión pública y privada, de consolidar el alcance y beneficios de la política social, así como de luchar contra la corrupción, narcotráfico y la inseguridad ciudadana, respetando el marco jurídico? Yo no lo creo, muy por el contrario, considero que durante estos cuatro años de Gobierno el Poder Ejecutivo ha demostrado que es capaz de hacer todo menos lo que resulta realmente importante para el país: institucionalizarlo.


¿Creen ustedes que este Gobierno (página 3) está en condiciones de destrabar las inversiones y establecer medidas específicas para acelerar nuestro crecimiento económico manteniendo el liderazgo a nivel regional? Yo no lo creo, muy por el contrario, considero que lo ocurrido en Conga (Cajamarca) y Tía María (Arequipa) evidencia la falta de capacidad política de nuestro Gobierno para promover las inversiones, garantizando la tranquilidad social, luego de restablecer el orden público respetando plenamente el Estado de Derecho. ¿Qué ha hecho el Gobierno frente a los excesos policiales cometidos en los conflictos sociales o frente a los revoltosos que cometen delitos? Yo creo que muy poco, debilitando con ello, la confianza y el respeto que en toda democracia los ciudadanos deben sentir por sus instituciones.

¿Creen ustedes que este Gobierno (página 3) está en condiciones de luchar contra la inseguridad ciudadana, el terrorismo, el narcotráfico y la corrupción? Yo no lo creo, muy por el contrario, considero que el paso de siete ministros por la cartera del Ministerio del Interior imposibilitó el diseño de una política multisectorial de lucha contra la criminalidad, la misma que de manera coordinada, contemple, además de la inteligencia estratégica a nivel policial, un conjunto de medidas destinadas a fortalecer la institucionalidad de los organismos que por mandato Constitucional tienen el deber de coadyuvar en este propósito: Poder Judicial, Ministerio Público, Contraloría General de la República, Gobiernos Regionales y Locales.

¿Creen ustedes que este Gobierno (página 3) está en condiciones de consolidar las reformas en salud, educación e inclusión social? Yo no lo creo, muy por el contrario, considero que al cabo de cuatro años de gestión este Gobierno nos ha demostrado que las grandes reformas requieren de grandes liderazgos, algo que lastimosamente este Gobierno jamás tuvo. De hecho, soy de los que creen que reformar la salud o la educación, no pasa exclusivamente por aumentar los sueldos de los trabajadores, ya que las mejoras remunerativas resultan infructuosas cuando no están acompañadas de una mejora real en cuanto a la calidad de los servicios públicos que el Estado presta.


Sumado a ello, no creo, como algunos pretenden sostener, que la inclusión social esté relacionada únicamente con la proliferación o ampliación de los programas sociales (ojo, no niego su importancia). La inclusión social supone que el Estado le asegure a los ciudadanos, sobre todo a los más pobres, el acceso a servicios públicos de calidad en cuatro grandes sectores: salud, educación, seguridad y justicia. Algo, que para la mayoría de peruanos, sigue siendo una utopía. Al parecer, algunos voceros del Gobierno olvidan que si bien los programas sociales ayudan a combatir la extrema pobreza, la única vía para alcanzar el desarrollo es creando más puestos de trabajo, y ello sólo se logra con mayores índices de inversión pública o privada, nacional o extranjera, y que para eso también se requiere institucionalidad.

Creo que mi pesimismo frente a lo que pueda hacer este sétimo Premier está justificado, sentimiento que crece cada vez que oigo las declaraciones de nuestro Presidente o de la Primera Dama, pues ambos no hacen otra cosa que entorpecer su labor. Ahora bien, no culpo a los ciudadanos que de buena fe confían en la palabra de Cateriano, únicamente considero, como leí alguna vez, que se trata de personas desinformadas, carentes de memoria y objetividad al momento de evaluar el desempeño de la gestión gubernamental.


Finalmente, es justo decir que si algo debo rescatar de la presentación del Premier (página 21) ha sido su compromiso para impulsar la reforma electoral mínima propuesta coordinadamente por nuestros tres organismos electorales: RENIEC, ONPE y JNE, la misma que apunta a fortalecer a los partidos políticos y consolidar el sistema democrático. Eso demuestra, aunque muchos en el Gobierno no lo hayan querido entender durante estos cuatro años, que un país no puede asegurar su futuro y desarrollo con una institucionalidad política tan precaria como la nuestra. En suma, creo que todos los peruanos le agradeceremos al Premier si es capaz de asegurarnos elecciones limpias en 2016, garantizando la independencia e imparcialidad del Gobierno frente a todos los candidatos: García y Fujimori, inclusive.  

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jueves, 13 de noviembre de 2014

EL GIRO HACIA LA DERECHA EN EL PERÚ



En un artículo titulado “Perú 2012, continuidad y cambio en una democracia sin partidos”, el politólogo Eduardo Dargent afirma lo siguiente: “La elección del candidato reformista Ollanta Humala en 2011 hizo pensar que podían haber cambios sustanciales en la política peruana. Sin embargo, el nivel de institucionalización del sistema político aún se mantiene muy bajo, con instituciones desprestigiadas y partidos débiles que dificultan las reformas”. Han pasado 3 años desde que el Presidente de la República fue elegido, y todo indica que mantendrá un rumbo similar al de sus tres últimos antecesores.

En este mismo artículo el autor recuerda que Alberto Fujimori (1990) se corrió a la derecha al día siguiente de su elección. Alejandro Toledo (2001) gobernó un poco más a la derecha del centro ofrecido. Alan García (2006) lo hizo más a la derecha de lo prometido en su campaña del “cambio responsable”, y el actual Presidente, de acuerdo a lo señalado por varios analistas, terminará por hacerlo más a la derecha de su posición centrista de la segunda vuelta expuesta en la “hoja de ruta”. ¿Qué explica este giro hacia la derecha una vez que los presidentes empiezan a gobernar en el Perú?

Electorado conservador versus agenda reformista

El análisis del electorado en el Perú (casi el 70% suele apoyar cambios moderados y es renuente a los radicalismos) nos permite afirmar que se trata de una ciudadanía mayoritariamente conservadora, y que por tanto ofrece una base social que limita agendas de izquierda radicales. Esto último, si bien grafica el comportamiento electoral de los peruanos en las últimas décadas, no basta para explicar, por qué los presidentes elegidos terminan gobernando bastante más a la derecha que su posición ofrecida durante la campaña, la misma que con ciertos matices puede definirse como de centro-izquierda.


¿Cómo explicar el giro hacia la derecha de los presidentes electos? Es una pregunta que varios politólogos han tratado de responder para el caso de muchos otros países de América Latina en donde el comportamiento de los presidentes electos ha sido bastante similar al que han presentado los mandatarios en nuestro país (por no decir el mismo).

Como ya se señaló en el párrafo anterior, muchos presidentes electos de América Latina han violado sus mandatos electorales, es decir, han hecho promesas durante las campañas y luego las han incumplido al asumir el gobierno. En algunos casos estos políticos (o sus partidos) fueron castigados en la elección siguiente, pero en otros, contrariamente a lo que uno pueda presumir, fueron recompensados, y en ciertos casos se apeló a reformas constitucionales para hacer viable su reelección.

Dos primeras explicaciones

Sería largo enumerar las diversas hipótesis que desde la academia se han formulado con respecto a este fenómeno. No obstante ello, dos son las que en esta oportunidad me interesan destacar:

-       El premio a los políticos que faltaron a sus promesas fue el resultado de que éstos, a pesar de haber faltado a su palabra, hicieron lo que creían mejor para los ciudadanos, y optaron por un control o evaluación política post mandato, en el cual los electores pudieran juzgar su desempeño y comprobar que habían actuado en su beneficio. Estos políticos prefirieron correr el riesgo de ir contra la opinión pública antes que mantener unas promesas de campaña que consideraban equivocadas, afirma el politólogo Stokes.

-       Los políticos de la región pueden incumplir sus promesas electorales porque lo que existe en América Latina no es una democracia representativa sino una democracia delegativa, en la que los políticos eligen que pueden hacer lo que quieran una vez que llegan al poder, afirma el politólogo Guillermo O´donnel.


El vínculo programático entre electores y partidos

Es el título de un interesante artículo publicado por la politóloga Patricia Marenghi (Universidad de Salamanca) en el cual la autora ensaya una novedosa hipótesis explicativa que responde a la pregunta ¿Por qué los presidentes electos giran hacia la derecha en América Latina?

Muchos presidentes electos, sostiene Marengui, han violado sus mandatos electorales, unos fueron duramente castigados por los electores, otros, por el contrario, fueron recompensados (ellos o sus partidos). La hipótesis que esta autora plantea es la siguiente: el electorado castiga o premia a los presidentes que han violado sus mandatos electorales dependiendo del vínculo que los electores establecen con los partidos políticos.

Entonces, propone Marengui: 1) Los partidos que han desarrollado vínculos programáticos tienen menos posibilidades de violar sus mandatos electorales sin ser castigados y que, contrariamente 2) Los partidos que han desarrollado vínculos clientelares o vínculos carismáticos tiene más posibilidades de violar sus mandatos sin ser castigados.


Tres tipos de vínculos entre electores y partidos políticos

En síntesis, lo que propone Marengui puede resumirse en tres grandes postulados:

-          Los partidos políticos que tienen vinculaciones programáticas con el electorado tienen más dificultades para cambiar de políticas (violar el mandato) sin poner en peligro su apoyo electoral; es decir, tienen más posibilidades de no ser reelegidos: ¿Por qué? Esto se debe a que las organizaciones partidistas con un fuerte componente ideológico, cuyo apoyo electoral se basa principalmente en el componente programático de la organización, cuentan con mandatos fuertes que deben respetar sino quieren ser sancionados electoralmente en los siguientes comicios. Los votantes castigarán o premiarán a estos políticos evaluando que tanto han respetado éstos los compromisos asumidos.

-          Los partidos políticos que tienen vinculaciones clientelistas con el electorado tienen menos dificultades para cambiar de políticas (violar el mandato) sin ser castigados en las siguientes elecciones; es decir, tienen más posibilidades de ser reelegidos. ¿Por qué? Esto se debe a que en el caso de las organizaciones que establecen vinculaciones clientelares con sus electores, los votantes examinarán menos el cumplimiento de las promesas. El intercambio de votos por favores mantiene el apoyo político a la hora de rendir cuentas por políticas impopulares.

-          Los partidos políticos que tienen vinculaciones carismáticas, al igual que los que construyen vínculos clientelares, tienen más posibilidades de incumplir las promesas de campaña sin ser castigados por ello en los siguientes comicios. ¿Por qué? Esto se debe a que una relación basada solamente en el carisma, donde “el líder es el creador e intérprete indiscutido de un conjunto de símbolos políticos que llegan a ser inseparables de su persona”, facilita la persuasión de los electores a cerca de las causas del incumplimiento de las promesas.


El giro hacia la derecha en el Perú

A la luz de lo expuesto por Marengui, podemos señalar que en el Perú, los presidentes (partidos) electos violan sus mandatos electorales pues el vínculo que estos establecen con el electorado ha sido (casi siempre) de tipo clientelar y/o carismático, y por tanto, no tienen mayores incentivos para “cumplir sus promesas de campaña”.

Este último apunte, nos lleva a reflexionar sobre un asunto que de manera recurrente suele abordarse en cada proceso electoral en nuestro país, sobre todo cuando el político que resulta vencedor en la elección, no goza de las preferencias de los medios de comunicación o del statu quo político del país.

Cuando un político que no es parte del establishment (limeño) alcanza el triunfo electoral (nacional o regional), de manera inmediata, periodistas y opinólogos suelen decir lo siguiente: “El elector en el Perú es irracional (electarado, según Aldo Mariátegui), pues no analiza las propuestas y planes de gobierno, dejándose llevar por sus emociones y frustraciones”. 

En otras palabras, lo que este sector le reclama a la ciudadanía es lo siguiente: ¿Por qué los peruanos no ejercen un voto programático y, en cambio, apuestan por discursos populistas y/o radicales? Bueno, y con cargo a volver sobre este mismo tema en una próxima columna, ensayaremos una posible respuesta que toma como base, además de lo ya señalado, la opinión del politólogo de Harvard Steven Levitsky.


¿Por qué los peruanos no ejercen un voto programático?

Una característica de las elecciones en el Perú, afirma Levitsky, es la “irracionalidad del voto”. Para muchos, el voto programático –votar por el candidato que propone implementar las políticas públicas que uno quiere– es lo más racional e inteligente.  Pero en el Perú eso es casi imposible.  El voto programático exige que el electorado: 1) Tenga información creíble sobre las diferencias programáticas entre los candidatos; y 2) Confía que el ganador cumplirá con su programa.

Ambas condiciones no existen en el Perú, pero otro factor –quizá el más importante- que mina al voto programático es la desconfianza.  Los peruanos no creen que los candidatos vayan a cumplir con sus programas.  No porque sean desconfiados por naturaleza, sino por una razón muy sencilla: los candidatos no cumplen con sus programas, tal y como lo anotó Dargent al referirse a los gobiernos de Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, respectivamente.

Discurso de centro-izquierda versus gobierno de derecha

Entonces, afirma Levitsky, si queremos elevar el nivel de la política en nuestro país, en vez de denigrar a los ciudadanos cuyo comportamiento electoral no entendemos, sería mejor tratar de entenderlos. Por ejemplo, en vez de contentarse con la floja explicación mariateguista (el “electarado”), la derecha debería estudiar por qué un sector del electorado en el interior sigue votando por candidatos radicales antisistema.


El votante peruano no es ni irracional ni estúpido, la gente, como afirma Carlos Meléndez, vota por muchas razones, basado en diversas identidades, intereses, y expectativas.  Lo que sí queda claro (y debería preocuparnos) es constatar que para muchos peruanos, el voto programático ha sido totalmente devaluado pues la experiencia les ha enseñado que el voto no sirve para cambiar las políticas del gobierno. Más, cuando el presidente a quien los peruanos eligieron ofreció una agenda de centro-izquierda para luego, una vez instalado en Palacio de Gobierno, girar hacia la derecha sin mayor explicación.

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viernes, 7 de febrero de 2014

EL CASO PERÚ-CHILE ANTE LA HAYA


 APUNTES JURÍDICOS Y POLÍTICOS PARA ENTENDER ESTE PROCESO



1.    La Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ) es el máximo tribunal a nivel mundial, y se encuentra compuesta por 15 jueces (todos destacados juristas) elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por un periodo de 9 años (renovables), procurando siempre que los principales sistemas jurídicos del mundo estén representados. Cabe señalar que para este proceso, Gilbert Guillaume (francés) fue el juez ad hoc que representó al Perú, mientras que Francisco Orrego (chileno) hizo lo propio por su país.
2.    La sentencia de la CIJ ha establecido una nueva frontera marítima entre Perú y Chile, fijando una línea paralela en las primeras 80 millas desde el Hito N° 1 (tesis chilena), para luego, a partir de la milla 80 proyectar una línea equidistante hasta las 200 millas (tesis peruana). En otras palabras, lo que la CIJ ha hecho en este fallo es acoger (en la medida de lo posible) las posiciones jurídicas presentadas por ambos países. De ese modo, ha logrado que ninguno de ellos se sienta completamente vencedor ni vencido. Algo, que sin lugar a dudas, ayudará en el proceso de implementación del fallo, más si se toma en cuenta el antecedente del caso Nicaragua versus Colombia.
3.    Lo que ambas cancillerías deben buscar ahora es la pronta implementación del fallo de la CIJ para evitar cualquier problema político futuro relacionado con su ejecución. Decimos esto pues a pesar del compromiso asumido por ambos gobiernos de cumplir con lo dispuesto por la CIJ, siempre existirá el riesgo de que determinados sectores busquen entorpecer este proceso intentando obtener réditos políticos a partir de acciones y discursos nacionalistas.


4.    De acuerdo al cálculo hecho por los especialistas peruanos el Perú ha obtenido aproximadamente 50 mil km2 de soberanía marítima. Es decir, 21 mil km2 de los 38554 km2 del triángulo interno en controversia, además de los 28 mil km2 del triángulo externo, que si bien nunca fueron reclamos por Chile como parte de su soberanía marina, eran considerados como altamar y no como territorio peruano tal y como ha quedado establecido después del fallo. No obstante ello, es preciso señalar que la CIJ ha señalado que Chile preserva libertades de navegación marítima y aérea sobre estos 21 mil km2.
5.    A su turno, la sentencia le da la razón a Chile cuando señala que el punto de partida para la delimitación de la frontera marítima es la prolongación del paralelo geográfico que atraviesa el Hito N° 1. Por tanto, el fallo le concede a Chile una soberanía marítima que se extiende hasta la altura de las 80 millas, otorgándole a Arica el control del mar adyacente a sus costas.
6.    Sobre este punto, los pronósticos previos a la emisión del fallo señalaban que la tesis del paralelo (chilena) sería recogida como máximo hasta la milla 12. Sin embargo, la CIJ terminó adoptando el planteamiento chileno hasta la milla 80 básicamente por dos razones: 1) Porque durante años esta tesis fue aceptada como norma por el Perú; y 2) Porque durante todo ese tiempo se registraron capturas y multas a embarcaciones peruanas justamente hasta la milla 80. En otras palabras, durante todo este periodo, Chile ejerció “soberanía material” sobre toda esta porción de mar, y el Perú lo aceptó tácitamente.


7.    Ahora bien, lo que es importante destacar es que en el fallo de la CIJ solo se hace referencia a la frontera marítima (tomándose como punto el Hito N° 1), pero que en ningún momento se hace alusión a la frontera terrestre. Esta aclaración es fundamental hacerla, sobre todo teniendo en cuenta las declaraciones del presidente chileno Sebastián Piñera, quien luego de conocido el fallo, afirmó que la sentencia le otorgaba a Chile el dominio sobre el llamado “triángulo terrestre”. En tal sentido, no está de más precisarle a la cancillería chilena que la frontera terrestre entre su país y el nuestro comienza en el Punto de la Concordia, tal y como se estableció en el Tratado de Ancón de 1929.
8.    ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con este fallo de la CIJ? Es la pregunta que muchos se hacen tomando en consideración la especial situación de los pescadores artesanales de Tacna y Arica. Sobre el particular, cabría decir que luego de conocida la sentencia de la CIJ, Tacna permanecerá con costa seca, y por tanto, los pescadores artesanales tacneños no podrán acceder a faenar en las primeras 80 millas. Vale decir que en ese espacio marítimo se concentran 320 mil toneladas de anchoveta y jurel (aproximadamente), que a su vez representan, más de 2500 millones de dólares anuales.
9.    Por tanto, eso quiere decir que el presidente chileno Sebastián Piñera no falta a la verdad cuando afirma que en términos pesqueros Chile no ha perdido nada porque su pesca se lleva a cabo dentro de las primeras 60 millas, las mismas que de acuerdo al fallo de la CIJ, han quedado bajo su soberanía, específicamente dentro de la llamada “zona económica exclusiva chilena”.


10. Esto explica de alguna manera las declaraciones del presidente Ollanta Humala, quien luego de escuchar el fallo, y sabiendo del impacto que este tendría sobre la pesca artesanal de los tacneños, se dirigió al Ministro de Economía diciéndole que “había llegado la hora de apoyar más a Tacna”. Esperemos que esta decisión política adoptada por el Gobierno con respecto a Tacna se extienda a otros lugares de frontera, pues para nadie es un secreto que estas zonas presentan aún elevados índices de pobreza y atraso. Además, es claro que Tacna debe convertirse en un polo de desarrollo para el sur del país, pues de ese modo, podremos avanzar de mejor manera y en mejores términos, en el proceso de integración comercial y económica con Chile.
11. Visto así el caso, sostenemos, como lo han hecho otros, que el fallo arroja un saldo a favor del Perú. Decimos ello pues de los 65 mil km2 que demandaba nuestro país, la CIJ le ha otorgado 50 mil km2 (más del 75% del territorio de mar solicitado). En ese sentido, no compartimos la opinión de aquellos que sostienen que la CIJ arribó a una solución salomónica pues adoptó también parte de la tesis chilena. Lo que los ciudadanos deben comprender es que en este tipo de procesos es casi imposible que la CIJ le conceda a un país todo lo que este solicita. Además, debemos tener presente que la CIJ nos ha concedido una porción de mar que antes estaba en manos de Chile, y ese es un triunfo peruano que no podemos desconocer sin caer en la mezquindad. En todo caso, es responsabilidad nuestra aprovechar al máximo estos 50 mil km2 que hemos obtenido, explotando de manera adecuada los recursos que esta porción de mar nos ofrece.
12. A pesar de las reacciones que cierto sector de la clase política peruana y chilena hayan presentado luego conocida la sentencia, resulta importante para la paz de la región, que el presidente peruano y chileno, e incluso, la presidenta elegida Michelle Bachelet, se hayan comprometido a cumplir lo dispuesto por la CIJ en los términos expuestos en el fallo. Este es un mensaje y una muestra de madurez política, de respeto por el marco normativo internacional y de respaldo a la labor desarrollada por organismos jurisdiccionales internacionales como la CIJ, que tiene la gran responsabilidad de solucionar pacíficamente las controversias suscitadas entre los Estados. Esto constituye un gran avance para el mundo entero, sobre todo si se toma en cuenta la experiencia vivida en el siglo XIX y XX; y la actitud que otros estados como Colombia, por ejemplo, asumieron en casos similares a este.


13.  Ahora bien, y tomando en consideración el resultado positivo obtenido por el Perú en este caso, es justo reconocer el mérito de todos aquellos que participaron en este proceso fortaleciendo la posición jurídica que nuestro país defendió ante la CIJ. En tal sentido, nosotros creemos que si tuviésemos que nominar a una institución como el gran artífice de esta victoria jurídica, esa tendría que ser, sin lugar a dudas, la Cancillería peruana, representada por el agente peruano en La Haya, el embajador Allan Wagner. Nuestra cancillería ha demostrado a lo largo de todo este proceso un nivel mayúsculo de prudencia, profesionalismo y visión de Estado.
14. Prueba de lo antes señalado, han sido las declaraciones de Allan Wagner, quien luego de emitido el fallo, agradeció el apoyo recibido por los tres presidentes democráticos que respaldaron nuestra posición jurídica. Eso quiere decir, que lejos de la chatura política a la que nos tienen acostumbrados nuestros gobernantes, en este caso puntual, Ollanta Humala, Alan García y Alejandro Toledo, estuvieron a la altura de las circunstancias, pues a pesar de los vaivenes de la política doméstica, condujeron este proceso como una política de Estado a largo plazo, colocando los intereses del país por encima de los apetitos e intereses políticos de grupo.


15. Sin embargo (en esto debemos reconocer la madurez de la clase política chilena), una vez pronunciado el fallo, y a pesar de que los líderes políticos peruanos se comprometieron a “no declarar” sino hasta después de que lo hiciera el presidente Ollanta Humala, en nuestro país, el ex presidente Alan García, víctima, una vez más, de su ego y afán de protagonismo, se apresuró, y en un ataque de incontinencia verbal, pasó a declarar a la prensa como si él fuera el presidente en ejercicio. Distinto fue lo que ocurrió en Chile, país en donde la presidenta electa Michelle Bachelet, esperó prudentemente las declaraciones del presidente Sebastián Piñera para luego pronunciarse comprometiéndose a ejecutar con prontitud el fallo.
16. La actitud de Michelle Bachelet fue la correcta, pues es eso lo que se espera de un estadista, más aun teniendo en cuenta que es el presidente en funciones, y no los candidatos presidenciales, los que manejan la política exterior de los Estados. Son este tipo de conductas políticas, las que marcan la diferencia que existe entre un país que respeta la institucionalidad como Chile, y otro como el Perú, en donde los egos personales suelen superponerse a la majestad de las investiduras. Mal por Alan García, que siendo ex presidente de la República, se comportó de manera irresponsable e imprudente, como lo ha hecho en más de una oportunidad.

17. Finalmente, esperemos, como creo lo deseamos la mayoría de peruanos y chilenos, que el fallo de la CIJ ponga fin a un periodo de odio, revancha y desconfianza entre ambos países. Ha llegado la hora, como bien lo apunta el historiador Nelson Manrique, de superar ese nacionalismo negativo que nos ha perseguido desde el siglo XIX, pues si bien puede ser útil para forjar la unidad entre los peruanos, este supone la descalificación del otro, del distinto, del extranjero, del chileno, específicamente. Ha llegado el momento de construir un nacionalismo positivo, afirma el historiador, que nos permita construir un país donde haya iguales oportunidades para todos, donde todos puedan realizar sus sueños. Un nacionalismo que nos ayude a consolidar los lazos de fraternidad entre los peruanos, pero que al mismo tiempo, no nos impida establecer puentes de entendimiento e integración con los países hermanos, pues de esa integración depende nuestro futuro en este mundo globalizado.

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jueves, 28 de noviembre de 2013

¿PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS O SECRETARIO FAMILIAR?




¿Tiene el Perú a un Presidente del Consejo de Ministros? Yo diría que no, al menos no en términos reales. Hace mucho que en nuestro país no contamos con una figura política capaz de desempeñar este importante cargo con el talante y la autoridad que la política de Estado así lo exige. Lo que hemos tenido no es otra cosa que un puñado de figuras decorativas, cuadros pintados en la pared de Palacio de Gobierno, que no han hecho otra cosa que seguir a pie juntillas lo que su empleador les ordena. Sin embargo, y a sabiendas de que puedo ser tildado de apristón (sobre todo por mis amigos de la izquierda) diría que el último Presidente del Consejo con peso político propio en nuestro país fue Jorge del Castillo Gálvez.

El premierato en el Gobierno de la familia Humala

En todo caso, y la experiencia última así nos lo demuestra, la Presidencia del Consejo de Ministros de este Gobierno, ha sido un cargo reservado para aquellos hombres dispuestos a convertirse en los primeros secretarios de la familia Humala/Heredia. Porque vamos, nadie podría negar, sin ser tildado de mentiroso, cándido o sobón, que los cuatro presidentes del Consejo de este gobierno familiar, han sido personajes fantasmales a los cuales pocos peruanos recuerdan. Más aún, si revisamos las encuestas de poder, podremos observar que ninguno de ellos apareció jamás en una posición expectante en este cuadro de honor, pues todos ellos, sin excepción, estuvieron siempre opacados por los vestidos luminosos de la primera dama.


Ahora bien, si a ello le sumamos que el tiempo de vida de estos cuatro presidentes del Consejo, ha sido de apenas 8 meses (promedio), no resulta extraño que la mayoría de peruanos haya olvidado, por ejemplo, que Salomón Lerner fue el primero en esta lista, y que Juan Jiménez Mayor acaba de cederle la posta a César Villanueva. O que Óscar Valdés (el segundo) complotó desde las entrañas del propio gobierno para tumbarse a Salomón Lerner, mientras este se esforzaba por solucionar el conflicto social en Cajamarca generado por la implementación del proyecto minero Conga. Como verán, estas historias son ya parte de nuestro pasado, de un pasado que se ve muy lejano, pero al que siempre volvemos, porque si algo hemos demostrado los peruanos, es nuestro talento innato para tropezar siempre con la misma piedra. Sobre todo cuando de política se trata.

¿Qué esperar de César Villanueva?

La verdad yo no espero nada, el señor será más de lo mismo, una figura opaca, gris, dispuesta a cumplir sin chistar lo que el gobierno familiar le señale. Y si por si acaso, en alguna oportunidad, al señor se le ocurre decir NO, estoy seguro de que la familia Humala/Heredia tendrá listo el nombre de otro personaje (igual o más pequeñito que él) para colocarse el fajín y presentarse ante el Congreso de la República a suplicar (no a pedir) el voto de confianza de la representación nacional. Aunque para ello tenga que pasarle la franela al fujimorismo y al aprismo, fuerzas políticas que, apelando a nuestra falta de memoria, hoy se autoproclaman defensores de la moralidad pública, y acusan al gobierno familiar de “ollantamontesinismo”. ¿Acaso el fujimorismo ya olvidó su videoteca en las salitas del SIN? ¿Acaso el aprismo olvidó que Agustín Mantilla recibió dinero de manos de Montesinos para invertirlo en el partido?


Pero como algunos peruanos somos masoquistas, y vivimos esperando la llegada de una personalidad capaz de marcarle el norte a un gobierno familiar que hace mucho tiempo perdió la brújula, y que le ha entregado la conducción del país a un piloto automático programado por los grandes grupos de poder económico, yo me tomé la molestia de seguir la presentación de este nuevo Presidente del Consejo ante el Parlamento de la República.

¿Cómo resumir la presentación de César Villanueva?

Muy simple, luego de decirle al país que lo que no debemos perder es la fe y la esperanza (¿en qué?, me pregunto yo), el señor Villanueva se atrevió a decirnos que la receta para sacar al Perú adelante es la que él implementó en la Región San Martín, en donde se desempeñó, hasta antes de aceptar ser el secretario de Nadine Heredia (perdón, el titular del Consejo), como Presidente Regional. Lo dijo sin ruborizarse, lo afirmó sin sonreír, lo señaló como creyendo que esta “idea revolucionaria” arrancaría el aplauso general del auditorio congresal. ¿Es que acaso este señor piensa que los peruanos vivimos en la más completa y supina ignorancia? ¿Será posible tanta arrogancia? ¿O es que acaso ese libreto se lo dejó escrito Adrián Villafuerte antes de “dar el paso al costado”?

No señor Villanueva, usted está completamente equivocado. El modelo de su región no puede ser aplicado a todo el país. ¿Y sabe por qué? Para citar a César Hildebrandt: “porque los problemas de nuestro país no se arreglarán con plata del exterior y convenciendo a los cocaleros a que le vendan cacao mejorado a la Nestlé”. Como si el desarrollo dependiese únicamente de la actividad agroexportadora, que sin lugar a dudas es importante, pero no lo suficiente como para decir que el Perú despegará siguiendo el modelo San Martín. ¿Y los problemas estructurales? ¿Y los problemas institucionales? ¿Y la gran corrupción que infecta a todo el aparato público? ¿Y la debilidad de nuestro Estado de Derecho? ¿Y la informalidad de nuestra economía? Díganos señor César Villanueva, ¿cómo solucionó esta problemática en su región? Vendiéndole cacao a la Nestlé no creo.



La precariedad de nuestra clase política

Dicen las abuelas que “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”. Bueno, creo que la familia Humala/Heredia, se ha tomado muy a pecho este dicho popular, pues en lugar de buscar a una personalidad con trayectoria política y cualidades de estadista para conducir y articular el Consejo, el Presidente de la República y su “siempre presente” esposa, se han esforzado en nombrar como Presidentes del Consejo a los hombres más improvisados, y a la vez, a los más pusilánimes de nuestra política. Está bien, entiendo que en nuestro país no abundan los líderes, pero creo que sí era y es posible buscar el concurso de hombres y mujeres con una hoja de vida que despierte mayores entusiasmos.

Técnico o político

Cierto sector del país, sobre todo los empresarios, señalan que el Presidente del Consejo, como casi todos los ministros, debe ser un “tecnócrata independiente”, que no le deba favores y lealtades a nadie, que no provenga de la clase política tradicional, porque esa es la única manera de asegurar “eficiencia y celeridad” en el manejo de la cosa pública y en la toma de decisiones. Cuando escucho estas opiniones, o leo este tipo de afirmaciones en la prensa, no puedo hacer otra cosa que asombrarme y reírme de la ignorancia política, y al mismo tiempo, del cinismo de nuestros empresarios (sobre todo de los grandotes). Escucharlos decir que quieren a un “independiente”, cuando son ellos los que siempre han tratado de manipular y doblegar a quien tiene una posición política autónoma frente a sus intereses (pregúntenles por Salomón Lerner), es algo francamente inadmisible.


La política se hace desde los partidos no en contra de ellos

¿Dónde se forman los políticos? En toda democracia, los políticos se forman y hacen carrera al interior de los partidos. Son los partidos los que educan, instruyen y desarrollan a su militancia. Son los partidos los que forman a los cuadros políticos que luego conducirán los destinos del país cuando lleguen a ser gobierno o sean convocados por los demás partidos para desempeñar estas funciones.

Entonces, en un país como el Perú, que no cuenta con partidos políticos sólidos e institucionalizados, es muy difícil encontrar a hombres o mujeres con las capacidades necesarias para desempeñar funciones de Estado. Por eso es importante que en el Perú se retome el debate sobre el fortalecimiento de los partidos políticos. Una democracia sin partidos, es como un club de fútbol sin categorías inferiores. ¿De dónde sacamos a los jugadores? Por lo que la estabilidad del Gobierno termina dependiendo de la llegada de un “independiente” sin formación, trayectoria y peso político propio para hacerle frente a las presiones que vienen desde adentro y desde afuera del Gobierno.

¿Por qué es importante la figura del Presidente del Consejo de Ministros?

La formación y las habilidades políticas del Presidente del Consejo son vitales, por la sencilla razón de que constitucionalmente, esta persona tiene la facultad, junto al mismísimo Presidente de la República, de nombrar y remover a los demás ministros. Y porque además, y eso es algo que a veces se olvida, se trata de la persona que coordina las funciones de los demás ministerios (incluyendo al de economía, aunque decir eso en el Perú parezca una ironía), convirtiéndose, después del Presidente de la República, en el portavoz autorizado del gobierno.


Dicho todo ello, debo expresar que espero estar equivocado con respecto a César Villanueva, espero que sea un magnífico ministro, y que trabaje mejor de lo que expone. Aunque para ser sinceros, creo que el señor Villanueva es el más minúsculo de todos sus colegas. Por eso esta vez quisiera estar completamente equivocado.

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