lunes, 18 de marzo de 2013

¿QUÉ NOS DEJA LA VICTORIA DEL NO?





Susana Villarán puede respirar tranquila, al menos por unos días. Los resultados no se moverán. Lima, mayoritariamente la ratificó en el cargo de alcaldesa para el que fue democráticamente elegida en 2010. Pero SV debe ser cautelosa y humilde en esta hora. Ha llegado el momento de leer con inteligencia los resultados del día de ayer y replantear algunas estrategias que le permitan terminar su mandato sin mayores sobresaltos.

SV sabe, al menos eso parece, que una de sus primeras medidas a tomar será ampliar el espectro político y convocar a personalidades de diversas tendencias para darle mayor respaldo a su gestión. Tenemos un 48%  de limeños que creen que su gestión es deficiente. Esta es una llamada de atención severa para ella. La única manera de recuperar credibilidad frente a estos electores es con la presencia de nuevos cuadros que oxigenen y mejoren la calidad técnica de su administración. Por eso, de acá en adelante, la colaboración del PPC será vital en este terreno.

Por tal motivo, no resulta extraño que SV haya anunciado que hoy mismo se reunirá con Raúl Castro, líder del PPC, para hacer una evaluación de lo que dejó la jornada electoral, pensando ya en lo que se viene más adelante. Más aun teniendo en cuenta que las cifras del conteo rápido de varias empresas encuestadoras (Apoyo y Datun), señalan que existe la enorme posibilidad de que todos, o casi todos los regidores de Fuerza Social sean revocados. En este escenario, la participación del PPC será fundamental para darle a SV el respaldo que perderá con el éxodo de sus regidores, en especial, con la partida de Eduardo Zegarra, su teniente alcalde, y Marisa Glave, la regidora con mayor presencia mediática y su principal defensora.

¿Quiénes votaron por el NO? Yo diría que dentro del electorado que decidió por el NO, tenemos a cinco grandes grupos: 1) Los que no querían que Lima sea presa del caos e ingobernabilidad con una victoria del SI, 2) Los que advirtieron que esta revocatoria tenía el objetivo de favorecer los intereses políticos de algunos (Castañeda y García) en desmedro del interés de la ciudad, 3) Los que pensaron en lo costoso que resulta para el país organizar una nueva elección cuando falta muy poco para los comicios en 2014; 4) Los que respaldan la gestión de SV y se identifican con su manera de entender y hacer política; y 5) Los que están en contra de la revocatoria (de esta en particular) por considerar que debilita a la institucionalidad democrática y socava el poder de la autoridad.

En otras palabras, SV no debe interpretar que el 52% de apoyo al NO significa un respaldo mayoritario a su gestión. De hecho, un importante sector del electorado que marcó por el NO declara haberlo hecho a pesar de considerar que la gestión no ha sido la más eficiente. Para este sector, el peligro de una victoria del SI, una que hubiese ocasionado la salida de SV del cargo era mucho mayor al “supuesto” beneficio que la ciudad de Lima obtendría si esa posibilidad lograba concretarse.

Siendo ese el imaginario político de quienes la respaldaron, SV debe idear la manera de articular un discurso que sea capaz de hacer que la confianza recibida se mantenga hasta el final de su mandato. Esa será la única manera de poder hacer frente a las críticas que seguramente no tardarán en llegar de parte de los perdedores. Además, si su gestión se ve debilitada con la salida de un grueso de sus regidores, ella debe buscar fortalecer su imagen a nivel de la opinión pública, pues esa será la manera más inteligente de ganar el apoyo que necesita para seguir impulsado las grandes reformas que Lima exige.

Muchos analistas y políticos dicen que en la jornada de ayer no hemos tenido ganadores ni perdedores. Incluso han señalado que la democracia ganó. Frases hechas que en términos políticos no tienen mayor sustento. Toda elección deja resultados positivos y negativos para los que compitieron en ella. Eso es así desde que la política se llama política.

SV se ha visto fortalecida, eso está fuera de discusión, pero debe tener en cuenta lo antes señalado para que ese apoyo no se pierda en menos de lo que canta un gallo. No podemos decir lo mismo de sus regidores. Muchos de ellos han sido percibidos por la población, incluso por los que apoyaron el NO (y marcaron SI en sus casilleros), como personalidades que no aportaban mucho a su gestión. A muchos se los vinculó con grupos radicales y de izquierda recalcitrantes. Eso no quiere decir que esto sea verdad, pero la política es el terreno de las percepciones y las imágenes creadas. La gente vota no por lo que es, sino por lo que aparenta ser una persona o por lo que cree ver.

También han resultado ganadores los partidos que decidieron apoyar la campaña del NO a pesar de las cifras negativas con las que comenzaron esta aventura. Recordemos que el NO llegó a estar 25% abajo del SI hacia apenas un par de meses. ¿Quién sería tan loco como para arriesgarse a quemar su nave política en una batalla en la que tiene todas las de perder? Muy pocos. Por eso resulta destacable la posición asumida por Alejandro Toledo, Fernando Andrade, Javier Alva Orlandini, PPK, César Acuña y otros líderes que trajeron para el NO los votos de sus respectivas agrupaciones.

Pero la gran ganadora de la jornada fue Lourdes Flores, y con ella el PPC. Lourdes demostró ser una verdadera estadista, una demócrata a carta cabal que más allá de las diferencias políticas es capaz de tender puentes de diálogo para la defensa de las instituciones y principios democráticos. Su participación le dio un empujón a la campaña de SV que fue decisivo en la última semana. Además, ha logrado posicionar en el imaginario colectivo de los electores a una nueva camada de dirigentes pepecistas que seguramente serán las voces de su partido en los próximos años. Ahora, si las cifras se confirman, será el PPC el partido con mayoría en el Concejo Metropolitano, y a su vez, tendrá  muchas posibilidades de triunfo de cara a las municipales de 2014. Recordemos que históricamente Lima siempre fue pepecista.

Por otro lado, los grandes perdedores han sido Luis Castañeda y Alan García. Al final, los ciudadanos, muchos de ellos, terminaron por darse cuenta de que Marco Tulio, Patricia Juárez, Nidia Vilchez y Mauricio Mulder, no eran otra cosa que personajes de segundo rango que respondían a los intereses y directivas de ambos. Ellos se colocaron detrás de bambalinas, jamás quisieron dar la cara, prefirieron intrigar desde las sombras, y mandaron al paredón de fusilamiento a sus “colaboradores”. Pero a última hora, en especial en esta última semana,  los ciudadanos corrieron el telón de fondo, los dejaron al descubierto y los sancionaron por su pusilanimidad y cinismo político. ¿O alguien cree que el Apra decidió apoyar la revocatoria sin pedirle permiso para ello a Alan García?

Finalmente, y este es un comentario más personal que político, el gran sacrificado de esta campaña terminó siendo Luis Castañeda Pardo, hijo del ex alcalde, pues las cifras lo dan como el regidor que con mayor claridad terminó siendo revocado. Es una pena por este joven muchacho, pues terminó poniendo la cara y peleando una batalla que no era la suya, todo por querer salvarle el pellejo a su padre. Padre e hijo fueron por lana y salieron trasquilados, aunque la infamia del padre fue mayor: ¿Qué padre expone a su hijo de esa manera? ¿Qué padre le pide a su hijo pelear combates que no le competen a sabiendas de que puede salir herido de muerte? Saque usted sus propias conclusiones, y recuerde este hecho el día en que el señor Castañeda decida volver a postular a un cargo público.

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martes, 10 de enero de 2012

La revocatoria a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán




El año 2012 ha comenzado, un año nuevo que seguramente nos traerá más de una sorpresa en el terreno político. Cuántos nuevos escándalos serán denunciados por los medios de comunicación, cuántos políticos caerán en desgracia, cuántas alianzas se acabarán y cuántas nuevas se forjaran durante estos 365 días. Y como para ratificar aquello de que en el Perú es casi imposible morir de aburrimiento, algunos de nuestros compatriotas, algunos de los vecinos de la comuna limeña han dado inicio a una campaña de movilización ciudadana cuyo único objetivo es lograr la revocatoria del mandato de la actual alcaldesa de Lima Metropolitana, Susana Villarán.

Como todos saben, el lunes 2 de enero del corriente, empezó la venta de los kits electorales, conjunto de documentos y formatos que la autoridad exige para dar inicio al proceso de recolección de firmas que haga posible la revocación de la autoridad edil. Ese mismo día, fueron 7 los grupos que adquirieron los kits (S/. 79,13 soles cada uno). Uno de los adquirientes, y principal promotor de la revocatoria de Villarán, es el abogado y ex empleado de la Municipalidad Metropolitana de Lima, durante el periodo de gestión de Luis Castañeda Lossio, Marco Tulio Gutiérrez. Este dato es importante, pues más allá de las razones, atendibles o no, que impulsan a estos ciudadanos a solicitar la revocatoria de la autoridad, es importante, creo yo, conocer la trayectoria, los vínculos políticos y los intereses detrás de las personas que están encabezando esta campaña.

De acuerdo a lo establecido en la legislación vigente, para el caso puntual de la alcaldesa de Lima, se requiere la recolección de 400 mil firmas, todas ellas certificadas por la autoridad competente para poder hacer formal la solicitud de revocatoria. Sólo después de haber cumplido con este requisito, será el Jurado Nacional de Elecciones el órgano encargado de programar oficialmente dicha consulta ciudadana para el día 30 de septiembre. Es decir, en caso los impulsores de esta iniciativa cumplan con los requisitos formales previstos en la ley, los vecinos de Lima volveremos a las urnas en el mes de septiembre para respaldar o no la gestión de la actual alcaldesa.

Sobre el proceso de revocatoria podríamos decir muchas cosas. En principio podríamos abordar el tema desde una perspectiva netamente política, o también, y esa me parece la opción más recomendable, podríamos aprovechar la cobertura que este tema ha generado para informar a la ciudadanía en torno a la naturaleza y alcances de esta figura jurídica y constitucional. Es importante hacer ello pues el ciudadano, al menos eso es lo que se desea en las democracias avanzadas, debe conocer cuál es la importancia y el valor de este tipo de consultas populares al interior de los sistemas constitucionales; y al mismo tiempo, debe de tomar conciencia en torno a los riesgos que el uso irresponsable de este mecanismo puede traer consigo para la gobernabilidad y el orden de la ciudad.

¿Qué es la revocatoria y cuál es su finalidad?

La revocatoria es un mecanismo que posibilita el derecho de participación política de los ciudadanos en la toma de decisiones de poder público. Este mecanismo tiene por finalidad remover o destituir de su cargo a una autoridad elegida antes de la culminación de su periodo de gobierno o mandato. Es un mecanismo de participación política directa expresamente reconocido por nuestra Constitución y por la Ley Nº 26300, Ley de Participación y Control Ciudadanos, al igual que otros de similar naturaleza como la remoción de funcionarios, el referéndum normativo, la rendición de cuentas, la iniciativa legislativa o los cabildos abiertos.

¿Cuál es el origen histórico de este mecanismo?

La revocación es una figura jurídica que nace en el derecho anglosajón y cuya regulación ha merecido un importante tratamiento debido a la necesidad de buscar un equilibrio entre el poder de los ciudadanos, el mismo que se expresa a través de su respaldo o rechazo a la labor de la autoridad sometida a este mecanismo, la cual puede ser cesada de su cargo, y el deber del Estado de garantizar el orden y la continuidad en el desempeño del cargo de todas y cada una de las autoridades públicas. Así por ejemplo, en el caso de los Estados Unidos, tenemos que la revocación procede en algunos Estados, y opera frente a algunas autoridades como por ejemplo gobernadores, alcaldes o concejales con ciertas limitaciones previstas expresamente en la ley.

¿Qué otros países en la región han recogido este mecanismo de participación?

En Latinoamérica podemos encontrar dos grandes grupos de países. En el primer grupo aparecen aquellos que no contemplan esta figura como Chile, Uruguay o Costa Rica. Y un segundo grupo, del cual forma parte el Perú, en donde la figura de la revocatoria aparece reconocida pero presenta diversos alcances dependiendo de la opción política de cada Estado. Estamos hablando de países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia.

¿Qué autoridades pueden ser revocadas en el Perú?

De acuerdo al orden jurídico vigente, en el Perú únicamente pueden ser revocadas las siguientes autoridades: Presidentes Regionales, Consejeros Regionales, Alcaldes y Regidores. La revocatoria no opera frente a otro tipo de autoridades elegidas de manera directa como son: el Presidente de la República o los Congresistas.

¿Cuándo se puede solicitar y realizar la consulta revocatoria o referéndum revocatorio?

En el Perú, el pedido y realización de la revocatoria no pueden hacerse efectivos ni en el primer ni en el último año de la gestión de la autoridad cuestionada. Para el caso de la alcaldesa de Lima, ésta únicamente podría ser revocada en el segundo (2012) o tercer año (2013) de su periodo edil.

¿El pedido o solicitud de revocatoria de autoridades requiere ser motivado?

Podríamos decir que no. Es cierto que la solicitud de revocatoria siempre consigna las razones que motivan dicho pedido. Sin embargo, las autoridades competentes no pueden analizar la verosimilitud de lo afirmado o verificar la validez de dichas afirmaciones. En otras palabras, se trata de un mecanismo eminentemente político por medio del cual los ciudadanos, impulsados por razones objetivas o subjetivas, eso no importa, ratifican o no su confianza en la autoridad sometida a evaluación.

¿Cuál es el requisito exigido para revocar a una autoridad o, como se pretende en este caso, a la Alcaldesa de Lima?

En nuestro país el acto revocatorio se consuma si el 50% o un número mayor de electores hábiles del padrón electoral de Lima Metropolitana concurre al acto de sufragio. Y luego, si la mitad más uno de los votos válidamente emitidos respalda la opción revocatoria.

¿Cuándo se llevó a cabo el último proceso revocatorio en el Perú?

En noviembre de 2009, se realizó el último referéndum revocatorio, dando como resultado la revocación de 67 alcaldes y 271 regidores. Fueron 72 distritos los que sometieron a esta consulta a sus autoridades locales.

Habiendo dado algunos alcances en torno a la naturaleza, finalidad y alcances de este mecanismo de participación y de la manera cómo ha sido concebido en nuestro país, pasemos a continuación a hacer algunos apuntes en torno a las motivaciones y a la conveniencia política de llevar adelante este mecanismo para el caso de Susana Villarán.

Los ciudadanos debemos de partir por reconocer que ninguna autoridad logrará colmar absolutamente todas nuestras expectativas en el corto plazo. Los ciudadanos, y qué decir de los vecinos de esta gran urbe, debemos reconocer que llevar adelante una gestión exitosa en nuestro medio es una tarea titánica. La escasez de recursos, la falta de voluntad política de los actores, las miles de demandas sociales no atendidas a lo largo de la historia, la falta de institucionalidad y la ausencia de una cultura cívica y democrática son factores que entorpecen el quehacer diario de cualquier autoridad. En ese sentido, creo importante hacernos un par preguntas: ¿Cuáles son los criterios para catalogar a una gestión de ineficiente? ¿Bajo qué parámetros podemos juzgar la labor o el desempeño de la alcaldesa de Lima?

Según palabras del señor Gutiérrez, refrendadas por voces como las del señor Luis Castañeda Lossio, ex Alcalde de Lima, quien afirmó que él sería el primero en firmar la solicitud de revocatoria, o la del ex candidato a la alcaldía de la ciudad en las últimas elecciones, Alex Kouri, “la gente considera que Susana Villarán ha incumplido su programa de gobierno”, y en tal medida, ante dicho incumplimiento, el proceso de revocatoria resulta justificado”. Si ello fuese cierto, me gustaría hacer una doble pregunta al respecto ¿Cómo se puede incumplir el programa de gobierno previsto para 4 años de gestión cuando sólo ha transcurrido el primer año? ¿No es acaso esta posición algo apresurada e irresponsable? Yo creo que sí.

Debemos de tener en consideración un dato que parece olvidar el grupo de impulsores de la revocatoria de Villarán. Durante su primer año de gestión, la señora Villarán tuvo la mala suerte de cruzarse con la celebración de una elección presidencial que paralizó el país durante los seis primeros meses del año debido al temor que los resultados generaron en los actores políticos y económicos nacionales e internacionales. Este es un dato que no debemos dejar de tomar en consideración al momento de hacer nuestros juicios. A pesar de ello, y las cifras así lo evidencian, la señora Villarán ejecutó el 72,6% del presupuesto total de la Municipalidad Metropolitana de Lima, porcentaje mayor al 67% que en su momento ejecutara el ex alcalde, Luis Castañeda, hoy promotor de la revocatoria, en el año 2007 (primer año de su segunda gestión como alcalde).

Otra de las críticas que se le hacen a la gestión de Susana Villarán es su falta de capacidad para la construcción de obras de infraestructura. Dicho de otro modo, para algunos, la gestión de un alcalde se mide en función de las toneladas de concreto o cemento que logra inaugurar, pintando de amarillo (recuerden que era el color favorito del ex alcalde) y llenando de placas con inscripciones “Lucho lo hizo” toda la ciudad. Es decir, un alcalde es más eficiente, realiza una mejor gestión, en la medida que construya el mayor número de losas deportivas, escaleras, calles y plazas, independientemente de si estas edificaciones se llevan a cabo en los tiempos previstos o con transparencia en el manejo de los recursos.

Si se trata de hacer ese tipo de juicios, indudablemente Susana Villarán sale muy mal parada. Eso no quiere decir que su gestión sea mala, simplemente que se trata de una política con otro estilo y con otra manera de entender los problemas de la ciudad. Susana Villarán ha decidido asumir el reto de hacer frente a dos problemas vitales para la viabilidad de Lima, dos problemas que durante muchos años, por puro cálculo político, ninguna autoridad edil quiso enfrentar: seguridad ciudadana y reordenamiento vehicular. Basta con recordar la cobardía exhibida por la gestión anterior en el caso de las “revisiones técnicas” para darnos una idea del porqué este asunto merece nuestra mayor atención. Y claro, al enfrentarse a ciertos grupos de interés, no es de extrañar que sean estos mismos, los transportistas, los comerciantes ambulantes del Centro de Lima, de Mesa Redonda, del Mercado Mayorista, los mismos actores que hoy en día piden la cabeza de la alcaldesa.

Pero además, el estilo de Villarán es muy diferente al de su antecesor. Esta es una gestión que apuesta por la transparencia, que siempre está llana a explicar a la ciudadanía cada uno de sus pasos, que no teme dar la cara ante los medios de comunicación, que respeta el derecho que tiene la población a estar informada, que no cae en ese mutismo absurdo al cual nos tuvo acostumbrados Luis Castañeda Lossio a los limeños durante los 8 años de gestión.

Al mismo tiempo, la gestión de Villarán entiende que la relación con la comunidad debe de darse de modo horizontal y participativo. Es posible que la figura que Villarán proyecta no calce con el modelo publicitario, empresarial o de gestión corporativa que tanto parece valorar cierto sector de poder de la ciudad, pero de allí, a tildar a la alcaldesa de ociosa, de asambleísta, de politiquera me parece existe una distancia muy grande. Eso no quiere decir, como afirman algunos analistas que la señora no sea eficiente o práctica, quiere decir que en su escala de prioridades figura el fortalecimiento del lado humano de la gestión, el apoyo y el contacto con los más pobres, la promoción de la participación vecinal, la presencia municipal en la comunidad, mediante la recuperación de espacios públicos o espacios para el esparcimiento de la familia o el encuentro entre los limeños como son los museos y los teatros, y no únicamente el frió y duro cemento. Y no por ello, deja de atender los grandes proyectos que su antecesor le heredó, pues a pesar de las mentiras que día a día se repiten, sólo dos de los proyectos heredados han sido paralizados. Y tantos otros siguen su curso como el caso del proyecto Cerro Verde.

Lima no era un paraíso hace un año, y tampoco se ha convertido en Bagdad, Kabul, Juárez o Caracas durante el año de gestión de Villarán. Es cierto que quizá la gestión de la alcaldesa debería mejorar su perfomance comunicacional y dar a conocer de modo más inteligente sus logros, objetivos o medidas adoptadas, pero no por ello podemos dejar de reconocerle méritos como los antes descritos. No creo, y quiero ser honesto en ello, que existan razones de fondo que justifiquen la revocatoria de Villarán, no creo que la supuesta ineficiencia de Susana sea motivo suficiente para llevar a la ciudad a un periodo de polarización e inestabilidad política de por lo menos un año, no creo que Lima pueda darse el lujo de paralizar su desarrollo por la sola voluntad de algunos que habiendo perdido la oportunidad de conducir la ciudad o el país en las urnas desean patear el tablero, desconocer las reglas democráticas usando la cándida excusa de estar preocupados por el futuro de la ciudad, y de no hacer sino aquello que el ordenamiento permite. ¡Vamos señores! ¿Quién les cree? Yo no. ¿Y ustedes?

Rafael Rodríguez Campos

Escribe en www.muladarnews.com columna de opinión sobre temas de actualidad nacional e internacional

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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Susana Villarán y Lourdes Flores: los miedos y temores del gran capital




Hasta hace algunas semanas doña Susana Villarán era conocida como Villarán la 5%. La candidatura de Susana no pegaba. Ni en el sector A, B, C, D, E o Z asomaba Susana como una candidata de fuerza. Delante de Villarán aparecían dos candidatos fuertes que concentraban a la mayor cantidad del electorado limeño: Lourdes Flores y Alex Kouri. Este último, que durante largo tiempo había encabezado las encuestas de opinión, vio cómo su sueño de convertirse en el próximo alcalde metropolitano de Lima se iba esfumando poco a poco. Lourdes Flores había decidido participar en las elecciones y con ello los temores de enfrentar a una candidata de peso, con un pasivo político mucho menor al suyo, comenzaban a resquebrajar su confianza. Lourdes, cuyas condiciones y habilidades políticas son indiscutibles fue poco a poco escalando posiciones y en pocas semanas le arrebató el cómodo primer lugar. Además, y ese creo fue el punto de quiebre en la contienda Flores-Kouri, el buen Alex fue identificado por el electorado como el candidato de la corrupción, y entre el mote de Alex el corrupto, Alex el fujimontesinista, Alex el cobra peajes, y las apariciones diarias del Francotirador tildándolo de ladrón, asalta caminos, pilluelo, etc., la candidatura de Kouri fue decayendo día a día. El epílogo electoral para Kouri llegó el día en el que el Jurado Nacional de Elecciones tachaba su candidatura y lo dejaba fuera de carrera. Ese mismo día comenzó la pesadilla de Lourdes Flores.

Con Kouri fuera de camino, Lourdes debía esperar con tranquilidad y confianza el 3 de octubre para saborear la miel de la victoria, una miel tantas veces esquiva para ella y para su partido en los últimos años. Lourdes, la candidata que había logrado consolidar un importante 30% de adhesión entre los limeños veía desde lo alto las fugaces apariciones de algunos otros candidatos que a duras penas superaban los dos dígitos. Es importante señalar que la aprobación de Lourdes, incluso luego de las críticas recibidas por sus vínculos con Cesar Cataño y luego de la difusión del audio en el cual nos invita a todos los votantes a meternos la elección municipal por el poto, no sufrió mayor merma, siempre estuvo por encima del 30% o 28%, en su peor momento. Lo que Lourdes jamás imaginó es que Susana iniciaría un vertiginoso repunte en la intención de voto. Susana en menos de un mes pasó de un magro e insignificante 4% a 42%, repunte que es capaz de sacar de quicio a cualquier mortal, sobre todo a una mortal como Lourdes que en las dos últimas elecciones presidenciales vio frustrado su sueño de llegar al sillón de Pizarro por casi nada, casi 60000 votos en la última elección. Lourdes debía de replantear la estrategia y el discurso mediático, contra la Villarán la línea divisoria entre la corrupción y la decencia no funcionaba, más cuando las críticas y los vínculos de Lourdes con Cataño se tornaban mucho más evidentes. Entonces, el ajedrez político exigía un reacomodo de piezas, no era necesariamente Villarán la candidata que era cuestionada por sus juntas y vínculos poco decentes con personajes ciertamente oscuros. Ese reacomodo, esa redefinición y reperfilamiento de campaña, en mi modo de ver las cosas, jamás llegó.

Lo curioso es que el repunte de la Villarán no creo se deba al hecho de contar o no con un mejor plan de gobierno municipal, ni a la presentación de un mejor equipo de campaña, ni a un mensaje o conjunto de propuestas que llegan con mayor facilidad al electorado. Son 9 los candidatos que se presentan en estas elecciones municipales. Evidentemente, con ciertos matices y algunas casi imperceptibles diferencias, el diagnóstico y las soluciones en torno a los problemas que debe afrontar Lima se parecen mucho entre sí. La campaña municipal, al menos esta campaña municipal no da mucho espacio para la imaginación o la propuesta innovadora. Pero si el despegue de la Villarán no se debe a su mejor posicionamiento o mejor capacidad de exposición de su programa de gobierno, pues mucho menos se debe a una corriente ideológica creciente a favor de los valores e ideales de la izquierda en el Perú. Creer que la candidatura de Villarán es el resultado de un reposicionamiento de la izquierda nacional en el escenario político es una ingenuidad. El votante en el Perú, sobre todo el elector municipal o vecinal es el menos ideológico de todos. Nadie vota por afinidades ideológicas o de orden programático. Nadie vota por Lourdes por compartir los valores de la democracia cristiana conservadora. Nadie vota por Villarán por la defensa que ella hace de los principios de la social democracia liberal. Nuestro electorado se mueve en torno a las simpatías, afectos y pasiones que el candidato genere. Como diría el gran Víctor Raúl Haya de la Torre: el candidato debe ser capaz de ganarse el corazón de la gente. Así, el discurso debe moverse en el terreno de las emociones.

Entonces, si la explicación de este fenómeno no tiene un trasfondo ideológico o programático, cuál es la razón del mismo. Comparto la opinión de analistas como Carlos Basombrío cuando preguntado por el particular señala que el electorado peruano, elección a elección, suele identificarse con rostros nuevos, con caras nuevas, con figuras nuevas que doten de una bocanada de aire fresco a nuestro escenario político nacional. Lourdes creyó que el electorado limeño premiaría con su voto al candidato que le asegurase una continuidad en torno a los lineamientos y proyectos iniciados durante la gestión de Castañeda. Es cierto esa percepción inicial no resultaba ser descabellada, sobre todo si se tiene en cuenta que el actual alcalde, a pesar del escándalo desatado por el caso Comunicore y las irregularidades en la construcción del Metropolitano, mantuvo siempre una aprobación mayor al 60%. El problema es que a pesar de la nota aprobatoria con la que los electores evalúan la gestión del actual alcalde, estos mismos electores están deseosos de algo nuevo. Susana llegó con ese mensaje, ofrece dar continuidad a lo positivo de la gestión de Castañeda, pero a su discurso le agrega la prédica de la gestión sin corrupción, de transparencia y mayor comunicación en torno a las obras que se hacen y al gasto público. Susana no tuvo mayor reparo en denunciar las irregularidades del caso Comunicore, prometió fiscalizar y auditar la gestión de Castañeda y denunciar todo aquello que tenga contenido delictivo. Lo mismo ha prometido Lourdes Flores, pero al parecer el electorado no le cree, o no en la misma medida que a Susana, sobre todo si tomamos en consideración que Lourdes lleva en su lista de regidores a uno de los hijos de Castañeda.

A pesar de ello, la figura de Susana aún no lograba el posicionamiento mediático necesario para despertar mayores simpatías entre el electorado. O incluso, para muchos el nombre de Susana Villarán era aún desconocido. En muchos sectores de la gran Lima, nadie hablaba de la Villarán, para bien o para mal, ya sea para criticar o defender su candidatura, para muchos la Villarán seguía siendo una perfecta desconocida. Pero con el repunte llegaron los ataques mediáticos. Periodistas como Aldo Mariátegui, diarios como Correo, le dedicaron una serie sucesiva de portadas agraviantes y difamatorias, estoy siendo bastante cauto en el uso de los calificativos, porque la frase que mejor grafica el proceder de Aldo es: la quería hacer mierda a la terruca Villarán. Pero contra todo pronóstico, el impacto de esta brutal campaña fue absolutamente inverso al pensado por sus promotores. Los insultos de Mariátegui, ya sea en su periódico o en el noticiero en el cual juega a ser conductor, contribuyeron con Villarán y su persona comenzó a hacerse notablemente conocida. Si a ello le sumamos el caso Cataño, los audios, los minutos que Jaime Bayli dedica en su programa a criticar a Lourdes, dicho sea de paso mientras Jaime le profesaba su respaldo personal y su simpatía política a Lourdes nadie puso en duda la objetividad y neutralidad de Jaimito, pero esa es harina de otro costal, y la innegable simpatía que Susana, la mamá de los rojitos, la terruca, la tía bacán, la tía marimba, despierta entre los limeños, no resulta descabellado pensar en que la respuesta al porqué del repunte de Villarán y al estancamiento de Lourdes gire en torno a estas consideraciones y nada tenga que ver con lo ideológico, lo político o lo programático.

Por todo ello resulta casi un chiste, una broma de mal gusto pensar que a razón de la publicación del reporte de Barclays Capital titulado “Ruido político acercándose”, se hayan despertado los temores entre los inversionistas nacionales y extranjeros, por el posible triunfo de la izquierda en las municipales, triunfo que podría ser la antesala de la victoria de un antisistema en las presidenciales del próximo año. Como ya señalé anteriormente, si los señores inversionistas, los cuales muchas veces se han comportado como simples mercantilistas en nuestro país, creen que esta elección municipal supone el inicio de un giro hacia la izquierda en el electorado peruano están incurriendo en un tremendo, en un monumental, en un gigantesco error. A pesar de ello, estoy seguro que muchos de estos grandes señores se apresuraron y acudieron a la farmacia más cercana en búsqueda de agüita de azahar para calmar sus nervios. Para tranquilidad de ellos, y mejor que la agüita de azahar, han sido los resultados de la última encuesta de Apoyo en la cual el señor Humala, es decir el más antisistema de los candidatos presidenciales, aparece en cuarta ubicación detrás de Alberto Fujimori, perdón de Keiko Fujimori, de Castañeda y de Alejandro Toledo.

Entonces señores inversionistas, señores empresarios, no tienen porqué alarmarse cuando el suelo está parejo y sin sobresaltos. Estas elecciones no marcan un reacomodo o la consolidación de un bloque de izquierda radical sólido capaz de ser gobierno el 2011. Señores mercantilistas, perdón inversionistas, estén tranquilos, Keiko va primera en las encuestas, y ella y su familia saben mejor que nadie como cuidarle el dinero al empresariado, y cómo hacer que ese dinero sea invertido en beneficio de todos los peruanos. Aunque si los señores inversionistas tuviesen una mirada política mucho más aguda deberían saber que no solo el señor Humala es un antisistema, los Fujimori son los antisistema por excelencia, acaso siempre no han estado fuera del sistema democrático, acaso no se trajeron abajo el sistema democrático de nuestro país durante una década.

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