lunes, 18 de marzo de 2013

¿QUÉ NOS DEJA LA VICTORIA DEL NO?





Susana Villarán puede respirar tranquila, al menos por unos días. Los resultados no se moverán. Lima, mayoritariamente la ratificó en el cargo de alcaldesa para el que fue democráticamente elegida en 2010. Pero SV debe ser cautelosa y humilde en esta hora. Ha llegado el momento de leer con inteligencia los resultados del día de ayer y replantear algunas estrategias que le permitan terminar su mandato sin mayores sobresaltos.

SV sabe, al menos eso parece, que una de sus primeras medidas a tomar será ampliar el espectro político y convocar a personalidades de diversas tendencias para darle mayor respaldo a su gestión. Tenemos un 48%  de limeños que creen que su gestión es deficiente. Esta es una llamada de atención severa para ella. La única manera de recuperar credibilidad frente a estos electores es con la presencia de nuevos cuadros que oxigenen y mejoren la calidad técnica de su administración. Por eso, de acá en adelante, la colaboración del PPC será vital en este terreno.

Por tal motivo, no resulta extraño que SV haya anunciado que hoy mismo se reunirá con Raúl Castro, líder del PPC, para hacer una evaluación de lo que dejó la jornada electoral, pensando ya en lo que se viene más adelante. Más aun teniendo en cuenta que las cifras del conteo rápido de varias empresas encuestadoras (Apoyo y Datun), señalan que existe la enorme posibilidad de que todos, o casi todos los regidores de Fuerza Social sean revocados. En este escenario, la participación del PPC será fundamental para darle a SV el respaldo que perderá con el éxodo de sus regidores, en especial, con la partida de Eduardo Zegarra, su teniente alcalde, y Marisa Glave, la regidora con mayor presencia mediática y su principal defensora.

¿Quiénes votaron por el NO? Yo diría que dentro del electorado que decidió por el NO, tenemos a cinco grandes grupos: 1) Los que no querían que Lima sea presa del caos e ingobernabilidad con una victoria del SI, 2) Los que advirtieron que esta revocatoria tenía el objetivo de favorecer los intereses políticos de algunos (Castañeda y García) en desmedro del interés de la ciudad, 3) Los que pensaron en lo costoso que resulta para el país organizar una nueva elección cuando falta muy poco para los comicios en 2014; 4) Los que respaldan la gestión de SV y se identifican con su manera de entender y hacer política; y 5) Los que están en contra de la revocatoria (de esta en particular) por considerar que debilita a la institucionalidad democrática y socava el poder de la autoridad.

En otras palabras, SV no debe interpretar que el 52% de apoyo al NO significa un respaldo mayoritario a su gestión. De hecho, un importante sector del electorado que marcó por el NO declara haberlo hecho a pesar de considerar que la gestión no ha sido la más eficiente. Para este sector, el peligro de una victoria del SI, una que hubiese ocasionado la salida de SV del cargo era mucho mayor al “supuesto” beneficio que la ciudad de Lima obtendría si esa posibilidad lograba concretarse.

Siendo ese el imaginario político de quienes la respaldaron, SV debe idear la manera de articular un discurso que sea capaz de hacer que la confianza recibida se mantenga hasta el final de su mandato. Esa será la única manera de poder hacer frente a las críticas que seguramente no tardarán en llegar de parte de los perdedores. Además, si su gestión se ve debilitada con la salida de un grueso de sus regidores, ella debe buscar fortalecer su imagen a nivel de la opinión pública, pues esa será la manera más inteligente de ganar el apoyo que necesita para seguir impulsado las grandes reformas que Lima exige.

Muchos analistas y políticos dicen que en la jornada de ayer no hemos tenido ganadores ni perdedores. Incluso han señalado que la democracia ganó. Frases hechas que en términos políticos no tienen mayor sustento. Toda elección deja resultados positivos y negativos para los que compitieron en ella. Eso es así desde que la política se llama política.

SV se ha visto fortalecida, eso está fuera de discusión, pero debe tener en cuenta lo antes señalado para que ese apoyo no se pierda en menos de lo que canta un gallo. No podemos decir lo mismo de sus regidores. Muchos de ellos han sido percibidos por la población, incluso por los que apoyaron el NO (y marcaron SI en sus casilleros), como personalidades que no aportaban mucho a su gestión. A muchos se los vinculó con grupos radicales y de izquierda recalcitrantes. Eso no quiere decir que esto sea verdad, pero la política es el terreno de las percepciones y las imágenes creadas. La gente vota no por lo que es, sino por lo que aparenta ser una persona o por lo que cree ver.

También han resultado ganadores los partidos que decidieron apoyar la campaña del NO a pesar de las cifras negativas con las que comenzaron esta aventura. Recordemos que el NO llegó a estar 25% abajo del SI hacia apenas un par de meses. ¿Quién sería tan loco como para arriesgarse a quemar su nave política en una batalla en la que tiene todas las de perder? Muy pocos. Por eso resulta destacable la posición asumida por Alejandro Toledo, Fernando Andrade, Javier Alva Orlandini, PPK, César Acuña y otros líderes que trajeron para el NO los votos de sus respectivas agrupaciones.

Pero la gran ganadora de la jornada fue Lourdes Flores, y con ella el PPC. Lourdes demostró ser una verdadera estadista, una demócrata a carta cabal que más allá de las diferencias políticas es capaz de tender puentes de diálogo para la defensa de las instituciones y principios democráticos. Su participación le dio un empujón a la campaña de SV que fue decisivo en la última semana. Además, ha logrado posicionar en el imaginario colectivo de los electores a una nueva camada de dirigentes pepecistas que seguramente serán las voces de su partido en los próximos años. Ahora, si las cifras se confirman, será el PPC el partido con mayoría en el Concejo Metropolitano, y a su vez, tendrá  muchas posibilidades de triunfo de cara a las municipales de 2014. Recordemos que históricamente Lima siempre fue pepecista.

Por otro lado, los grandes perdedores han sido Luis Castañeda y Alan García. Al final, los ciudadanos, muchos de ellos, terminaron por darse cuenta de que Marco Tulio, Patricia Juárez, Nidia Vilchez y Mauricio Mulder, no eran otra cosa que personajes de segundo rango que respondían a los intereses y directivas de ambos. Ellos se colocaron detrás de bambalinas, jamás quisieron dar la cara, prefirieron intrigar desde las sombras, y mandaron al paredón de fusilamiento a sus “colaboradores”. Pero a última hora, en especial en esta última semana,  los ciudadanos corrieron el telón de fondo, los dejaron al descubierto y los sancionaron por su pusilanimidad y cinismo político. ¿O alguien cree que el Apra decidió apoyar la revocatoria sin pedirle permiso para ello a Alan García?

Finalmente, y este es un comentario más personal que político, el gran sacrificado de esta campaña terminó siendo Luis Castañeda Pardo, hijo del ex alcalde, pues las cifras lo dan como el regidor que con mayor claridad terminó siendo revocado. Es una pena por este joven muchacho, pues terminó poniendo la cara y peleando una batalla que no era la suya, todo por querer salvarle el pellejo a su padre. Padre e hijo fueron por lana y salieron trasquilados, aunque la infamia del padre fue mayor: ¿Qué padre expone a su hijo de esa manera? ¿Qué padre le pide a su hijo pelear combates que no le competen a sabiendas de que puede salir herido de muerte? Saque usted sus propias conclusiones, y recuerde este hecho el día en que el señor Castañeda decida volver a postular a un cargo público.

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