martes, 21 de junio de 2011

Las promesas electorales que Ollanta Humala no deberá olvidar




Crecimiento económico con inclusión social, la honestidad marcará la diferencia. Esas han sido las dos grandes líneas maestras que sintetizan la propuesta de gobierno que el electo presidente Ollanta Humala le presentó al país como oferta electoral durante la última campaña presidencial en el Perú. Ollanta Humala cree que la gran transformación social en nuestro país es posible, sí si lo es pensamos también algunos, pero no en un periodo de gestión tan corto como 5 años. Es necesario mirar al país con optimismo pero a su vez con objetividad e inteligencia, para que luego la realidad y sus frías cifras no terminen por despertarnos de nuestro sueño de un brutal cachetazo. Para ello, es perentorio que el presidente comprometa a todos sus colaboradores en este propósito, es necesario que todos los actores de gobierno y de la sociedad civil miren con esperanza el futuro y contribuyan con el desarrollo del país, mejorando de ese modo la calidad de vida de las grandes mayorías, solo de ese modo el Perú podrá cambiar, dejará de ser un país tan hostil, injusto y marginal, y podrá convertirse en una sociedad mucho más justa, libre y democrática. Es esa la gran tarea del próximo gobierno, implementar en la medida de lo posible todas y cada una de las propuestas ofrecidas durante los últimos meses, elevando los niveles de vida de los peruanos, sobre todo de los más pobres, pero siempre con responsabilidad y con un manejo equilibrado y responsable de los temas económicos, basado en políticas fiscales, cambiarias y monetarias inteligentes capaces de generar estabilidad y confianza en el inversionista nacional y extranjero cuyos recursos son fundamentales para el progreso de toda la nación.




Hemos dado una mirada bastante atenta al Plan de Gobierno de Gana Perú, ese plan que ha sido materia de tantos ajustes y afinamientos, ese plan que ha sido modificado tantas veces, y que hoy en día presenta una serie de propuestas que lo tornan mucho más viable y mucho más atractivo para el país. Ollanta Humala sabía que de continuar con la lógica del plan original las posibilidades de sumar esfuerzos a su proyecto serían bastante escasas, por ello ha sido crucial hacerle todos los ajustes posibles con el ánimo de lograr la confluencia y adhesión de una mayor cantidad de sectores sociales y políticos que en estas últimas semanas han venido sumándose al proyecto del nacionalismo. Es necesario cambiar, claro que sí, es positivo corregir errores, desde luego, dicen que solo Dios y los idiotas no cambian, esperemos en todo caso que el nuevo rostro e imagen que Ollanta Humala presentan sean producto de una reflexión honesta y crítica en torno a la irresponsabilidad e insensatez puestas de manifiesto en la elaboración del documento original que su partido presentara al Jurado Nacional Elecciones, sin olvidar, claro está, que su propuesta de cambio e inclusión social deben marcar el camino y la dirección de su gestión gubernamental, evitando de ese modo que la propuesta electoral sea borrada de un plumazo desde el primer día en el gobierno, tal y como ocurrió con el presidente Alan García Pérez, quien ganó las elecciones del 2006 enarbolando las banderas de la centro izquierda, para una vez instalado en Palacio de Gobierno, gobernar desde la diestra, a pesar del reclamo y la crítica que el electorado que lo premió con su confianza le hace llegar día a día a través de todos los medios posibles.





Son diversas las propuestas de gobierno que Gana Perú le ha expuesto al país. Por razones de espacio y tiempo, me limitaré a mencionar solo algunas. He querido recoger y dejar constancia de este grupo de iniciativas para una vez llegado el momento poder evaluar la gestión del electo presidente con mayores elementos de juicio. Recordar este conjunto de promesas servirán para que en un futuro podamos verificar si en el caso de Ollanta Humala la regla generalizada en la política nacional se quebró, si este fue un presidente que con honestidad y mesura sacó adelante la mayor cantidad de propuestas de campaña, o fue uno más en la lista de políticos electos que terminaron por convertir a su discurso de campaña en una gran y vil mentira.





En materia social podemos decir que Ollanta Humala basa su propuesta en las siguientes iniciativas. Primero, el programa Pensión 65, con el cual se señala se dará una pensión de 250 nuevos soles mensuales a casi un millón y medio de ancianos mayores de 65 años que no aportaron para su jubilación. Segundo, el aumento del salario mínimo de 600 a 750 nuevos soles, iniciativa que impulsará la economía y elevará el nivel de gasto de un gran número de peruanos colocando más dinero en el bolsillo que quienes menos tienen. Tercero, la puesta en marcha del programa Cuna Más, que consiste en una red de guarderías para cuidar a niños entre 0 y 3 años de madres trabajadoras en las cuales se les brindará cuidado, alimentos y pañales gratuitos.





En materia de salud y lucha contra la pobreza, la propuesta de Ollanta Humala presenta cuatro grandes objetivos. El primero, la construcción de un hospital general en cada provincia. El segundo, la implementación del Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU), mediante el cual médicos capacitados, gracias a la puesta a disposición de vehículos modernos, acudirán a atender a los pacientes en todo el país, acercando la salud a todos los peruanos, y ampliando la cobertura que el Estado hoy en día ofrece. El tercero, la implementación del Programa de Nutrición Infantil, a través del cual se darán desayunos, almuerzos y material didáctico a los alumnos de los colegio estatales. Finalmente, se fortalecerá y ampliará el presupuesto del programa Juntos, creado durante la gestión del presidente Alejandro Toledo, catalogado por el Banco Interamericano de Desarrollo como el programa social estrella de nuestro país. Juntos pretende elevar su cobertura a 900 mil familias. A todo ello debemos sumar la propuesta de mejorar el presupuesto de los comedores populares, el vaso de leche, el abastecimiento de las postas médicas y la cobertura universal de salud para todos los peruanos, empezando por aquellos que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.





En materia educativa, los planteamientos fundamentales de Gana Perú son los siguientes. Primero, la creación del Ministerio de la Ciencia y Tecnología, pues la revolución educativa del siglo XXI debe ir acompañada de una apuesta seria que el Estado decida hacer en proyectos de investigación en estas áreas. Segundo, la contratación y capacitación de una mayor cantidad de maestros, sobre todo la de aquellos que desempeñan labores en las 9 mil escuelas unidocentes de la república. Tercero, mejorar la infraestructura y los servicios básicos de los centros educativos, pues tal y como lo señalan numerosos informes, en el Perú existe un gran números de escuelas y colegios que no cuentan con agua, desagüe, luz y otros servicios. Cuarto, la puesta en marcha del programa Beca 18, a través del cual el Estado peruano premiará a los mejores estudiantes de los colegios públicos financiando sus estudios en universidades nacionales y extranjeras, a ello se sumará el programa de otorgamiento de créditos para los estudiantes universitarios que les abra la posibilidad de cursar estudios en el extranjero mediante las becas de posgrado que el Estado entregará a los estudiantes de universidades públicas o privadas que acrediten un muy destacado rendimiento académico. Finalmente, la promesa de poner a la cultura más cerca de los estudiantes, todo ello, logrando que el carné universitario le permita el ingreso al estudiantado al cine, teatro, opera u otro espectáculo análogo a precios y tarifas preferenciales.





En materia de lucha contra la criminalidad y seguridad ciudadana. Lo primero ha señalado Ollanta Humala será mejorar el salario de la Policía Nacional del Perú y respetar la cédula viva. Segundo, y así lo ha reiterado en numerosas oportunidades, la creación de una red de comisarías interconectadas, mejorando la coordinación entre la policía y el serenazgo. Tercero, la creación del servicio policial voluntario, para quienes aspiren a ingresar a una escuela policial, y asimismo, el mejoramiento del servicio militar, manteniendo su carácter voluntario, pero haciéndolo más atractivo, otorgando una formación de carrera técnica que le brinde al personal mayores posibilidades en el campo laboral. Cuarto, la creación del alto comisionado presidencial, organismo que se encargará del diseño, elaboración, coordinación y conducción de la lucha contra el narcotráfico, controlando la comercialización de productos químicos utilizados en la elaboración de la cocaína así como de la lucha frontal contra el lavado de activos.





En materia laboral, el líder de Gana Perú, plantea 4 granes iniciativas. Primero, la eliminación de los services y la regularización de la situación laboral de miles de jóvenes subempleados. Segundo, el paulatino nombramiento de cientos de trabajadores que prestan servicios al estado mediante la modalidad CAS, a través de la cual se pretendió solucionar la dramática situación de quienes prestaban servicios no personales en el sector, pero que aun resulta ser tremendamente injusta. Tercero, la defensa y tutela de los derechos laborales en el Perú, supervisando el cumplimiento de la jornada laboral de 8 horas, el pago de horas extras, el respeto por el derecho a contar con un día de descanso, el pago de las gratificaciones y el reparto de utilidades. Por último, la restitución de la hora de la lactancia materna y la promoción e incentivo a aquellas empresas que abran sus puertas a los jóvenes del Perú, todo ello a través de beneficios e incentivos tributarios.





Finalmente, el último eje temático que he querido abordar en esta oportunidad es el vinculado a las reformas del sistema político. Primero, se impulsará una reforma parlamentaria que sancione a quien incurra en actos de trasfuguismo traicionando la confianza del electorado. Segundo, se ampliará el mecanismo de revocatoria de autoridades haciéndolo extensivo también para el Presidente de la República y los congresistas. Tercero, la inhabilitación para el ejercicio de cargo público alguno para quien sea sentenciado por actos de corrupción. Cuarto, la promulgación de una ley que torne imprescriptibles los actos de corrupción en el Estado.





Como hemos podido apreciar, se trata de un conjunto de propuestas que configuran el grueso del programa de gobierno del presidente electo. Muchas de ellas deberán ser aplicadas de manera gradual con el objetivo de no generar un desequilibrio fiscal que a su vez repercuta en la salud económica de todo el país. Para muchas de ellas es necesario contar con el respaldo de las fuerzas políticas representadas en el parlamento, sobre todo en lo concerniente a aquellas que exigen reformas legislativas a nivel del sistema educativo, salud o el propio sistema político. Desde luego, tenemos propuestas mucho más viables que otras, seriamos bastante ilusos al pensar que todas ellas pueden ser concretizadas en los primeros años de gobierno. Estoy seguro que algunas quedarán inconclusas, siendo el gobierno que lo suceda quien asuma la responsabilidad de apuntalarlas, sin embargo, y esperemos gracias al concurso de la gran mayoría de los peruanos, el partido de gobierno, el presidente Ollanta Humala sea capaz de cumplir con su promesa electoral en el mayor grado posible, ello generará estabilidad, reducirá el nivel de violencia y confrontación presentes en nuestro país, le devolverá la fe al elector en el sistema político y en el sistema democrático, tantas veces puesto en peligro en nuestra patria. En suma, le deseo suerte y éxito a Ollanta Humala, deseo que pueda cumplir con el sueño, que no es solo suyo, de transformar al Perú en un país menos hostil. Debemos recordar que el éxito del presidente electo, será el éxito de todos los peruanos, sobre todo el de los que menos tienen, de aquellos que con su voto decidieron respaldar su candidatura, frente a lo que sin lugar a dudas hubiese sido significado para el Perú un profundo retroceso y la reinvindiación de una dictadura asesina, corrupta y mafiosa.








Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

martes, 21 de julio de 2009

Los 15 millones de Fujimori y Montesinos


Culpable. Ese fue el veredicto del tribunal presidido por César San Martín en el juicio llevado a cabo al ex presidente Fujimori por los delitos de peculado y falsedad ideológica por el pago de 15 millones de dólares a su ex asesor Vladimiro Montesinos Torres por concepto de Compensación por tiempo de servicio (CTS).


A pesar que el ex presidente se acogió a la figura de la conclusión anticipada, al admitir lo hechos que sustentaban la acusación del Ministerio Público, es decir el pago de la referida cantidad a su ex asesor, la Sala Penal Especial de la Corte Suprema lo condenó ayer a siete años y seis meses de pena privativa de libertad, dos años y diez meses de inhabilitación política y al pago de 3 millones de soles de reparación civil, en una sentencia que pone en evidencia las redes de fraude y corrupción que se tejieron durante su dictatorial gobierno.


La sentencia, que consta de 64 páginas, 59 pies de página y 90 indicaciones, señala que no procedía la aplicación del atenuante de la confesión sincera a Fujimori debido a que éste, en su alocución de defensa del día viernes, no había reconocido su culpa, sino mas bien había cuestionado el desempeño del tribunal, dejando entrever sus dudas sobre la imparcialidad e independencia del mismo, señalando en reiteradas oportunidades que había perdido la fe en la justicia peruana. Del mismo modo, la sentencia deja en claro que los delitos de peculado y falsedad ideológica fueron cometidos por Fujimori de manera directa y dolosa, con un explícito abuso del poder, situación que agrava la pena. “El imputado, conjuntamente con los ya condenados ex ministros Carlos Boloña Behr, Carlos Bergamino Cruz y Federico Salas (condenados todos ellos por este mismo caso), utilizando el Decreto de Urgencia Nº 081-2000, sea apropiaron de 15 millones de dólares de las arcas públicas y entregaron a Montesinos”, se detalla en el presente fallo.


En el inicio del juicio, que comenzó el día lunes de la semana pasada, Fujimori mostró su conformidad con la acusación fiscal, pero de manera parcial. Es decir, Fujimori admitió los hechos materia de acusación, pero rechazó la responsabilidad penal así como la pena de 8 años solicitada por la fiscalía y el pago, de la reparación civil de 2 millones de soles.


Por su parte, la fiscalía sostuvo que Fujimori negoció de manera directa y voluntaria el pago de esta suma de dinero con su ex asesor. Para hacer efectivo el pago, Fujimori firmó un decreto de urgencia, de fecha 19 de setiembre de 2000 (5 días después del destape del video Kouri- Montesinos que ponía en evidencia el lado más siniestro y corrupto del régimen fujimorista y la catadura moral del ex asesor presidencial). El pretexto que utilizó el ex presidente para encubrir tan reprobable operación, era el financiamiento de una supuesta operación militar para acabar con una organización internacional encargada de traficar armas a las FARC (Fuerzas Armas Revolucionarias Colombianas). Años más tarde, todo el Perú sabe que dicha operación fue un fraude, fue una de las tantas mentiras que utilizó Fujimori durante su régimen para mal utilizar el dinero de todos los peruanos y, con ello, proteger a sus más cercanos colaboradores, fue así como Montesinos recibió una CTS de 69, 5 millones de soles, dinero que le fue entregado al ex asesor en la cochera del SIN, el 22 de setiembre de 2000, tal y como se demuestra en la acusación fiscal mediante el testimonio de ex ministros del propio régimen fujimorista que no hacen sino confirmar la responsabilidad penal del ex mandatario. Cabe mencionar que el propio Vladimiro Montesinos ha señalado que dicho dinero estaba destinado a un fondo de contingencia para futuras campañas fujimoristas.


Pero más allá de la trascendencia jurídica que este fallo trae consigo, mostrando las bondades de un tribunal que en todo momento ha actuado de conformidad con el orden legal establecido, emitiendo una sentencia ajustada a derecho, debidamente motivada y carente de todo tipo de reproche que ponga en duda la imparcialidad e independencia de nuestro Poder Judicial, este proceso nos ha dado la oportunidad a todos los peruanos de apreciar la verdadera personalidad y la miseria humana y política del ex mandatario, quién abrumado por el sin número de testimonios y documentos probatorios que acreditaban su responsabilidad penal no tuvo mejor idea que recurrir a la mentira y la farsa para ensayar frente a la audiencia de todo el país su inverosímil tesis de una supuesta conspiración de golpe de estado, que su ex asesor, aquél al cual tantas veces protegió y blindó frente a las continuas denuncias que por corrupción y violación de derechos humanos recibía desde la prensa y la oposición democrática de ese entonces, planeaba con el apoyo de la cúpula de las fuerzas armadas.


Así fue como Fujimori pretendió una vez más burlarse de todos los peruanos, construyendo una historieta que sólo cobra verosimilitud en la mente de una persona que ha perdido todo sentido de la realidad, que ha olvidado, como por arte de magia, el conjunto de declaraciones que brindó destacando la honorable y destacada labor que su ex asesor desarrollaba al servicio del país, que pretende desconocer hechos tan contundentemente comprometedores como la resolución suprema secreta que emitió, cuando el ex jefe de facto del SIN ya había fugado a Panamá, con la que felicitó y reconoció a su ex asesor los servicios brindados prestados al país, prueba que desacredita de manera contundente la pretendida tesis del supuesto golpe de estado.


“Se pretendía perpetrar varios golpes, llegándose a barajar dos opciones: una que pretendía colocar al ministro Carlos Boloña al mando de un gobierno cívico-militar y, la otra, de un gobierno militar con el general José Villanueva Ruesta a la cabeza”, señaló cobardemente Fujimori.


Luego, en un acto que pinta de cuerpo entero la figura de un Fujimori, felón, irresponsable, carente de todo tipo de sentido del honor y el deber, y sin el menor atisbo de vergüenza y decencia política, decidió culpar al ex ministro Boloña de ser la persona que se contactó con el ex asesor para buscar una salida a la crisis, proponiéndole, dentro de su pragmatismo conocido, el pago de la astronómica suma de 15 millones de dólares. Es decir, una vez más, Fujimori pretendió hacernos creer que él no sabía nada, yo no fui, fue Boloña. Yo no trancé el pago, fue mi ministro. Yo no quise pagarle a Montesinos 15 millones de dólares, fui empujado por las circunstancias, yo no robé, yo salve al país de una crisis. Sí señores, este remedo de político, este aprendiz de dictador, este cacaceno de la política, este don nadie que llegó a la presidencia de la república de la mano de un narcotraficante y traidor a la patria como Montesinos, éste japonés que una vez en el Japón decidió candidatear al senado nipón, este cobarde que renunció por fax a la presidencia de nuestro país, sí éste, éste fue nuestro gobernante durante 10 largos años, y hubiesen sido 15 o 20, sino es por el video Kouri y Montesinos, que desató la crisis y le restó toda credibilidad a un gobierno que desde el primer minuto de su mandato se esforzó por devastar la institucionalidad democrática, saquear las arcas del Estado y pisotear el orden constitucional de nuestro Perú. Sin lugar a dudas, un ex presidente, que simboliza y nos trae a la memoria los fantasmas de una de las épocas más tristes de la vida republicana de nuestro país, historia de la cual debemos de aprender todos los peruanos para que ésta no se repita.

Preso de sus díscolas elucubraciones, Fujimori siguió pronunciando un discurso en el cual las mentiras y falsedades se sucedían unas tras otras, cada una más grande y descabellada que la anterior. Dijo que desde la convocatoria a las elecciones de abril del 2000, pensó en renunciar a la presidencia y por eso eligió a Francisco Tudela como vicepresidente, lo que provocó su enemistad con Montesinos. Todos los que hemos seguido a detalle la historia de nuestro país de los últimos años sabemos que este argumento no es más que una de las innumerables mentiras a las que este Judas de la política, capaz de vender su alma por unas cuantas pesetas, nos tuvo acostumbrados durante su decenio.

Una prueba de ello, de que Fujimori una vez más le mintió al país, y de su innegable amistad y complicidad con su ex asesor fue, tal y como lo ha recordado el fiscal Guillén, la conferencia que ambos dan en Palacio de Gobierno, el 21 de agosto del 2000, sobre el tráfico de armas a las FARC, donde Fujimori presenta a su asesor como el cerebro, gran estratega de su régimen y artífice de innumerables operativos contrasuversvios y contra el narcotráfico diseñados por su gobierno. Años mas tarde, todo el Perú sabría que dichos operativos estuvieron teñidos por la sangre de peruanos que siendo inocentes y siendo privados de sus más elementales derechos fueron asesinados, torturados o desaparecidos, tal y como quedó acreditado en el caso Barrios Altos y Cantuta.

Pero, la más sorprendente de todas sus mentiras fue, sin lugar a dudas, aquella en la que sostiene que él mismo, y gracias a un operativo comandado por el propio Fujimori, pudo recuperar los 15 millones en el SIN. Nada más alejado de la verdad, la historia nos revela que antes de viajar a Panamá, Montesinos llevó a cabo una limpieza total del SIN, llevándose consigo todo tipo de pruebas que lo pudiesen incriminar, como videos, equipo de chuponeo y audios. Puede entonces alguien creer que un tipo como Montesinos dejaría olvidado un monto de 15 millones de dólares, y si eso fuera así, porqué entonces en la conferencia de prensa en la cual Fujimori mostró las pertenencias de Montesinos, nunca habló de los supuestos 15 millones de dólares encontrados. ¿Por qué? Por una simple razón, porque esta esa una historia inverosímil, una farsa, una patraña, una pantomima del ex presidente, un relato tan estúpido y descabellado que ni siquiera Carlos Raffo, Kenyi o Keiko creen.

Queda claro entonces, que por más que el abogado de Fujimori se empeñe en recurrir a la tesis de la persecución política, en la cual el Poder Judicial es utilizado por los enemigos de Fujimori para restarle posibilidades políticas a su movimiento de cara a las elecciones del 2011, esta sentencia y, sobre todo, este proceso, no sólo acreditan la responsabilidad penal del ex presidente por delitos de corrupción, por apoderarse de dinero del Estado para ofrecérselo a un tercero, en este caso su socio y asesor Montesinos, también pone de manifiesto la naturaleza de un gobierno que estuvo signado por el fraude y la corrupción de pies a cabeza, y pone en evidencia la miseria de un Fujimori, que agazapado tras las faldas de su primogénita, pretende ser gobierno el 2011.

Rafael Rodríguez Campos

Etiquetas: , , , , ,