jueves, 25 de julio de 2013

NADA QUE CELEBRAR: LA PATRIA ESTÁ ENFERMA




Porque el señor Ollanta Humala, alias “Presidente de la República”, ha convertido al Perú en un barco a la deriva.

Porque el señor Juan Jiménez Mayor, alias “Primer Ministro”, no es otra cosa que un alma en pena.

Porque el señor Alan García Pérez, alias “mis engreídos son los narcos”, le abrió las puertas de la cárcel a miles de  peligrosos delincuentes  repartiendo indultos por doquier.

Porque el señor Alejandro Toledo, alias “soy el engreído de mi suegra”, alquila su apoyo al partido de gobierno a cambio de un blindaje político y jurisdiccional rastrero e infame.

Porque el señor Alberto Fujimori, dictador sentenciado por corrupto y asesino, alias “mi vacilón es el saqueo”, vive a cuerpo de rey y se da el lujo de seguir complotando contra nuestra democracia.

Porque los partidos políticos en el Congreso de la República se comportan como mafias deseosas de repartirse el botín a toda costa.

Porque Perú Posible, otrora partido de gobierno, nos ha demostrado a todos los peruanos que los verdaderos enemigos de la democracia son algunos “falsos demócratas”.

Porque Fuerza Popular (portátil de Keiko y Kenyi Fujimori) sigue representando al sector más autoritario y reaccionario de este país, y a pesar de ello, cuenta con el apoyo de aquellos que canjean su voto por algunas cuántas prebendas clientelistas cada 5 años.

Porque Gana Perú (el partido de gobierno) se ha convertido en un coro de estúpidos adulones de la primera dama y de sus secretarias.

Porque el Partido Popular Cristiano demostró que más importante que la ética y la decencia  política es el cumplimiento de “viles acuerdos”.

Porque los ministros de Estado gozan y se sienten felices asumiendo el rol de felpudos y payasos al servicio de la pareja presidencial (reparten muy bien los bocaditos cuando les dan “luz verde”).

Porque los medios de comunicación siguen embruteciendo a la población a diario con total impunidad apostando por calabacitas (os) que exponen sus miserias sin ninguna vergüenza.

Porque las instituciones públicas están al servicio de los poderes fácticos independientemente de quién gane las elecciones.

Porque en nuestro país a nadie le interesa la conservación del medio ambiente y la búsqueda de un desarrollo sostenible (sequemos las lagunitas, dicen los más estúpidos).

Porque los políticos siguen creyendo que nuestros hermanos campesinos y nativos son “perros del hortelano”.

Porque han pasado 10 años desde la presentación del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y nuestro país todavía no cuenta con una política nacional de reparaciones efectiva.

Porque los crímenes contra la comunidad LGTB siguen en aumento y a la sociedad parece no importarle (maten a los maricones, dicen los más imbéciles).

Porque la violencia contra la mujer es terrible y el Estado no tiene ni la menor idea de cómo enfrentarla, dejando libre a los maridos psicópatas  que gozan con el dolor de sus parejas (la mujer tiene la culpa, dicen los defensores de este horror).

Porque tenemos una izquierda bullera y trasnochada, que defiende autoritarismos regionales, cuando años atrás marchaba en contra de la dictadura fujimorista.

Porque nuestro Estado ha sido capturado por los grandes grupos de poder económico y se arrodilla ante banqueros, mineros y otros grandes “señores”.

Porque tenemos una derecha autoritaria, reaccionaria y egoísta, que habiendo capturado al Estado le exige imponer su voluntad a sangre y fuego.

Porque nuestros policías, profesores, médicos y enfermeros, siguen ganando sueldos miserables que no les permiten vivir con dignidad.

Porque nuestro país sigue siendo el principal exportador de cocaína en el mundo.

Porque los títulos profesionales emitidos por nuestras universidades (salvo escasas excepciones) no sirven ni para envolver pescado.

Porque nuestra burocracia es una de las más corruptas e indolentes de la región.

Porque nuestros ciudadanos no confían en la democracia, y muchos añoran la vuelta al pasado autoritario.

Porque nuestro país sigue siendo profundamente desigual e injusto (cómo no, si nos encanta cholear).

Porque el machismo, racismo y otros complejos siguen delineando la conducta de un importante sector de nuestra población (cómo no, si para algunos el dinero blanquea).

Porque los jóvenes que terminan la escuela secundaria son en su mayoría unos “analfabetos funcionales”.

Porque a este paso, el 2016 volveremos a jugar nuestra democracia y a votar por el mal menor, para así evitar que otro populista autoritario, de derecha o izquierda, se apropie de Palacio de Gobierno (como si en el Perú, el Presidente electo gobernara).


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