viernes, 5 de julio de 2013

PERÚ: LA COMISIÓN DE LAS CAVERNÍCOLAS








Esa es la conclusión a la que todo peruano llegará si se toma la molestia de informarse un poquito. Señalo esto debido al nefasto dictamen que se acaba de aprobar en la Comisión de la Mujer de nuestro Congreso. Palabras más, palabras menos, el contenido de este atentando contra la razón se puede resumir de la siguiente manera: En el Perú la educación sexual de los adolescentes no será tarea del Estado y las mujeres no podrán abortar a pesar de que su vida, salud o integridad corran grave peligro.

Así estamos, aunque ustedes no lo crean tenemos a un grupo de congresistas que creen que el Estado no debe impartir clases de educación sexual en nuestros colegios públicos. Para estas personas con habilidades diferentes, los únicos responsables de educar a los jóvenes mayores de 14 años son sus padres o tutores. Lo dicen sin el menor temor al ridículo, porque basta ver las cifras  para darnos cuenta que una medida de este tipo es absolutamente irracional en un país en el que el 13,5% de las adolescentes ya es madre y un 44% de ellas dice no conocer ningún método para prevenir las Enfermedades de Transmisión Sexual.

Pero el asunto va más allá, y como para demostrar que la estupidez humana no tiene límites, este dictamen también supone la eliminación del derecho que tienen los adolescentes mayores de 14 años a acceder a servicios de salud sexual y reproductiva. En otras palabras, si el adolescente desea “informarse y educarse” con la finalidad de ejercer de manera responsable su libertad sexual, simplemente no lo podrá hacer. Y como tampoco recibirá orientación en las escuelas tendrá que esperar que su padre o madre tengan el buen ánimo y la disposición de hablar con ellos sobre ese tema que a muchos adultos todavía aterra: SEXO.

Ahora bien, lo grave de este dictamen es que el contenido del mismo contradice abiertamente lo que nuestro Tribunal Constitucional ha establecido en uno de sus más recientes fallos, pues para este Colegiado: “el Estado es uno de los sujetos obligados a garantizar el ejercicio del derecho a la libertad sexual de los adolescentes a través de la Educación Sexual, además de reconocer que los adolescentes no pueden ser privados de información vinculada a la actividad sexual, debiendo ser el Ministerio de Salud, entre otros órganos estatales, quienes deben cumplir con su obligación de establecer sistemas de información eficaces dirigidos adolescentes sobre las posibilidades, desarrollo y consecuencias de la actividad sexual”.
 
Como queda claro, los miembros (salvo honrosas excepciones) de esta Comisión  no tienen ni la menor idea de las graves consecuencias que su dictamen puede traer consigo. Y no contentos con recortar los derechos de los adolescentes en materia de educación y salud sexual, no han tenido mejor idea que pretender cercenar el derecho de las mujeres a defender sus derechos buscando la prohibición absoluta del aborto en el Perú. Recordemos que en la legislación de nuestro país se habla de tres tipos de aborto: 1) Terapéutico, 2) Eugenésico; y 3) Sentimental. Veamos.

El aborto terapéutico es legal en nuestro país desde 1940. Sin embargo, hasta nuestros días, este tipo de aborto no ha sido reglamentado oportunamente, y no existiendo un protocolo que haga posible su implementación, simplemente no opera. Ello ha ocasionado que muchas mujeres (niñas y adolescentes, inclusive) no reciban el auxilio médico oportuno en casos en los cuales la única salida para salvaguardar sus derechos es la práctica de este tipo de aborto. 

El aborto eugenésico está penalizado, pero existe en el mundo actual un consenso mayoritario en torno a la necesidad de legalizarlo pues existen circunstancias (el embrión anancefálico, por ejemplo) en las cuales obligar a la mujer a continuar con el embarazo constituye un acto cruel e injusto que denigra y vulnera su dignidad. 

Finalmente, el aborto sentimental también debe ser legalizado pues se trata de un supuesto en el cual el producto de la concepción es el resultado de una violación sexual. ¿Por qué entonces una mujer que ha sido víctima de una agresión tan salvaje como ésta debe ser obligada a seguir adelante con su embarazo? Como se darán cuenta no existe razón para obligar a las mujeres a asumir el rol de “mártires o santas”. Y así lo vienen reconociendo los países de nuestra región en los cuales el Estado no se deja maniatar por la supina idiotez de conservadores y ultramontanos que biblia o crucifijo en mano pretenden limitar la libertad de las mujeres. 

Una vez más, los miembros de esta Comisión se burlan de lo que tribunales internacionales como la Corte Interamericana han señalado respecto a la protección de los derechos de las mujeres y del concebido. Como muchos saben, la Corte señaló en la sentencia del Caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica, que: “el embrión no puede ser entendido como persona, que la concepción tiene lugar desde el momento en que el embrión se implanta en el útero y que la protección del derecho a la vida con arreglo a dicha disposición no es absoluta, sino es gradual e incremental según su desarrollo”. Por tanto, resulta perfectamente legal despenalizar el aborto en situaciones excepcionales como las antes descritas en defensa de los derechos de las mujeres.

Este dictamen, además de hacernos ver a los peruanos como una sociedad de cavernícolas e idiotas oscurantistas, es absolutamente inconstitucional, no sólo porque desconoce pronunciamientos de nuestro Alto Tribunal, sino también porque omite las recomendaciones que en su momento Naciones Unidas le hicieran al Perú sobre la necesidad de reglamentar el aborto terapéutico. Basta recordar el caso de la joven Karen Llantoy (2001) que fue obligada a dar a luz a un bebé anancefálico o el de la niña de 13 años a quien el Ministerio de Salud se negó a practicarle el aborto a pesar de ser víctima de violación sexual y necesitar una intervención a la columna para evitar quedar paralítica (2007).

En el Perú, y esto es algo que no debemos olvidar, se producen 300000 abortos clandestinos por año. De cada 1000 mujeres que abortan, 94 son atendidas por abortos incompletos y 2 mueren por complicaciones ocasionadas por este tipo de prácticas. Yo me pregunto: ¿Mueren las mujeres que pueden pagar una clínica privada y practicarse el aborto de manera segura?, o ¿Mueren las mujeres pobres y marginales que ponen sus cuerpos en manos de carniceros en lugares sucios y miserables? 

Esas son las cifras que esta Comisión no quiere ver, esa es la realidad que sus miembros pretenden encubrir (salvo excepciones), este es el país al que estos representantes del conservadurismo más miope y reaccionario pretenden dejar sin cursos de orientación sexual para los jóvenes, este es el país a cuyos jóvenes les pretenden negar el derecho a acceder a servicios de salud sexual, este es el país a cuyas mujeres las están condenando a morir en manos de matronas y parteras por haberse atrevido a reclamar su derecho a vivir con dignidad. Este es mi país, lleno de cavernícolas como las dos congresistas evangelistas del fujimorismo cuyos votos aprobaron este dictamen.

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