martes, 4 de febrero de 2014

HOY TENGO GANAS DE "CONTARLO TODO"


La he devorado y disfrutado de principio a fin (por eso ahora la releo). Hace mucho tiempo que una novela escrita por un peruano como Jeremías Gamboa no me atrapaba de esta manera. No soy crítico literario, ni pretendo serlo. Pero le dedicaré esta columna (por lo general de corte constitucional y político) a “Contarlo Todo”, la primera novela de este talentoso peruano. Y espero, porque esa es mi única aspiración, que cuando el lector termine de ojear este breve texto, se anime y corra a comprar este libro. Estoy seguro que quedarán fascinados. La novela es, como algunos dicen, un relato para ser leído de un tirón y en una o dos noches (507 páginas, por si acaso), sin necesidad de tazas de café, ni nada que se les parezca, pues la historia no le permite al lector cerrar los ojos, y si acaso eso pasa, al despertar la retomará deseando que esta nunca se acabe.

La opinión de Mario Vargas Llosa

Empecemos diciendo que para Mario Vargas Llosa JG ha demostrado en esta novela ser un “escritor perfectamente dueño de sus medios expresivos, que sabe concentrarse en lo esencial, que es siempre contar una historia bien contada”. Yo solo añadiría que además de lo afirmado por nuestro Nobel, sobre lo fundamental que es para un novelista saber contar una buena historia (pues un buen tema no asegura una buena novela si esta no está bien narrada), lo realmente importante para un escritor es encontrarse a sí mismo.

Para mí, JG también ha logrado eso en esta novela (solo largas horas de lectura y estudio permiten eso, creo yo), pues el autor nos muestra su propia voz y sello, algo que muy pocos escritores logran en su vida. Como alguna vez lo escuché decir a un profesor de literatura en la Pucp “es más fácil parecerse a un buen escritor, que llegar a ser un escritor auténtico, pues ese privilegio está reservado únicamente para los verdaderos talentos literarios”. Esto lo decía siempre al finalizar la clase de Narrativa en la Facultad de Letras (mis años maravillosos).


La historia en la novela

“Contarlo Todo” es la historia de Gabriel Lisboa, un muchacho de condición humilde que vive en el distrito popular de Santa Anita en casa de sus tíos Laura y Emilio; y que gracias a una beca de estudio (la misma que debe mantener a lo largo de toda la carrera) puede estudiar en la Universidad de Lima, un lugar en donde Gabriel se siente extraño, un ser perdido en la nada, un joven que no creyendo pertenecer a ese mundo, poblado de chicos y chicas con los cuales jamás cruza palabra, se refugia primero en los libros de poesía, para luego, dejarse atrapar en los mundos narrativos de las grandes novelas, mientras abraza su sueño más grande: convertirse en escritor.

“He intentado infructuosamente convertirme en alguien que escribe un libro, o he intentado vivir como alguien que escribe uno o como creía que tendría que vivir alguien que lo hiciera pero durante diez años no he escrito una sola línea que me gustara”, afirma Gabriel. “Contarlo Todo” es justamente eso (pero mucho más), un relato autobiográfico que empieza con un adolescente que no sabe con qué palabra iniciar un relato y que termina con un escritor sentando frente al computador  -premio que ganara por obtener el primer lugar en el Concurso de Narrativa de su universidad-  capaz de contar una gran historia. Su propia historia. La historia de muchos que ahora mismo también comparten ese sueño.

Lima en la novela

En “Contarlo Todo”, el autor también nos muestra el rostro desgarrado de una Lima de los 90 (los años del dictador, se dice en el relato) caótica, desordenada y hostil. Como bien lo apunta Alonso Cueto, “esta novela alterna la crónica social, con las historias de amor (del personaje y sus amigos) y las confesiones privadas”. Los miedos, alegrías y tristezas que marcan la piel y el alma del personaje son conocidos por el lector gracias al estilo sutil pero potente de la narración. Así, el narrador de “Contarlo Todo”, logra hacernos parte de una serie de historias que se suceden, entrecruzan y superponen, las cuales se encuentran unidas por un hilo que las atomiza y articula volviéndolas una: el sueño de este joven de convertirse en escritor.


Se hace camino al andar

Pero además, como bien se lee en la contratapa del libro, “Contarlo Todo” es también una gran novela de aprendizaje; un relato conmovedor que nos muestra la forma de encontrar un lugar en el mundo y la construcción de una identidad propia, el papel que juega en nuestra vida la gente que comparte nuestros sueños y la pulsión y el terror que implica la escritura.

Gabriel, a través de su propia historia, terminará por darse cuenta que para convertirse en escritor uno tiene que atravesar por un largo camino, de marchas y contramarchas, y que para ello, a veces uno tiene vivir experiencias infelices, como aquellas en las cuales tuvo que redactar crónicas de fútbol, artículos sobre modas o columnas para mujeres tituladas: “Temores de ellos en la cama” o “Secretos para complacerlos”, en la “Industria” (el medio escrito más importante del país donde él hiciera sus prácticas). ¿Qué escritor no ha escrito algo por pura obligación o necesidad alguna vez? Gabriel también lo hizo y los lectores lo hemos acompañado en ese quehacer.


Notas para el lector

 Ahora bien, y con la convicción de que más de uno se haya animado a leer esta novela, me gustaría terminar este breve comentario marcando algunas notas que creo resultan importantes para el lector: 1) Una de las grandes fortalezas de la narración es la capacidad del autor para construir personajes, describir situaciones y recrear espacios; 2) La novela tiene capítulos que pueden leerse como cuentos cortos pues abren y cierran pequeñas historias en sí mismos; 3) La primera parte de la novela nos narra la historia de cómo Gabriel se inicia en el oficio de escribir, y todo parte desde aquel día en el que por primera vez pisa el local de la “Revista Proceso”; 4) La segunda parte se centra en la historia de amor que Gabriel vive con Fernanda, la misma que le permite al narrador acercarse a problemas que nuestra sociedad aún no ha logrado superar: el racismo, la discriminación, el clasismo y la exclusión; y 5) Si bien la novela puede ser vista como una larga confesión del protagonista esta recrea un sinfín de situaciones y se nutre con la presencia de una serie de personajes que enriquecen la historia dotándola de mayor fuerza y persuasión.


Finalmente, no quiero terminar este comentario sin antes recomendarles (nuevamente) que compren y lean esta novela, rica en personajes y llena de suspenso, pero al mismo tiempo, quiero aprovechar este espacio para agradecerle a mi madre por haber puesto este libro debajo del árbol en esta navidad para disfrute y gusto de quien ahora pone este punto final: su hijo que la amará hasta después de la muerte. Gracias madre, por estar siempre presente.

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