jueves, 26 de diciembre de 2013

LA REVOLUCIÓN CUBANA


Muchos creen erróneamente que el proceso revolucionario en Cuba, que culminó con la victoria de los barbudos el 1 de enero de 1959, se empezó a gestar durante los primeros años de la década de 1950. Afirmar ello es un error, pues si uno revisa con atención la historia política cubana, podrá darse cuenta que la revolución en la isla fue el resultado de un largo proceso de marchas y retrocesos revolucionarios y reformistas que se fue gestando desde la década de 1930.

La Revolución de los Sargentos

En el año de 1933, Fulgencio Batista (FB), presidente cubano que sería luego derrocado por Fidel Castro (FC) y compañía, lideró un levantamiento que se conoció como la “Revolución de los Sargentos”. Este levantamiento fue una conspiración orquestada por un grupo de sub oficiales del ejército que en setiembre de ese año decidió tomar las armas para reclamar mejores condiciones para el personal de tropa. Fue así como FB, sargento taquígrafo (hijo de un trabajador azucarero) se convirtió en el líder de esta revuelta, alcanzando un protagonismo público, que posteriormente lo convertiría en uno de los personajes más importantes de este periodo de la historia política cubana del siglo XX.

FB, como ya señalamos, se convirtió en la cabeza de este levantamiento, todo ello gracias a su retórica reformista y a su innata condición de líder. Fue ese liderazgo y su capacidad para organizar a su movimiento, lo que le permitió a este grupo de militares de segundo rango, tomar varios cuarteles y lograr el apoyo de los estudiantes y profesores universitarios. ¿Por qué razón los intelectuales apoyaron a este movimiento? Lo hicieron por el tipo de reivindicaciones que  esta agrupación proclamaba: la reorganización del sistema político y económico cubano para la construcción de un país democrático (nadie podía presagiar en ese entonces el giro ideológico y político que FB experimentaría años más tarde).


La “Revolución de los Sargentos”, es importante pues dio a luz al primer gobierno revolucionario en Cuba, el primer régimen que se atrevía a poner en cuestión los principios económicos y políticos sobre los cuales se había construido el Estado cubano, y porque además, fue el primero en contar con un masivo apoyo popular, que significó una gran preocupación para los Estados Unidos, país que siempre vio con desagrado la posibilidad de una revolución en Cuba. De allí su importancia en la historia política de este país.

La Pentarquía

Las riendas del nuevo Gobierno fueron tomadas por un grupo conformado por  5 hombres (la “Pentarquía”) cuyos nombres fueron: Porfirio Franca, Grau San Martín, Luis Carbó, José Irisarri y Guillermo Portela. Sin embargo, y a pesar de no figurar en esta lista, el poder de FB era incuestionable. No obstante ello, la división al interior del nuevo gobierno se dará justamente luego de que FB fuera designado como el Jefe del Estado Mayor. Este nombramiento ocasionaría el quiebre del Gobierno, el enfrentamiento entre los universitarios (estudiantes y profesores) y los batistististas, el mismo que culminaría con el nombramiento de Grau San Martín, como nuevo presidente de Cuba el 10 de setiembre de ese mismo año.

El Gobierno de Grau San Martín, conocido como el “Gobierno de los 100 días”, tuvo problemas desde un inicio, pues sumado a su no reconocimiento por parte de los Estados Unidos, tuvo que enfrentarse a decenas de movilizaciones y levantamientos en diversos ingenios azucareros en todo el país, además de enfrentamientos entre facciones militares, escasez de alimentos, y excesos represivos por parte de su Gobierno (confiscaciones, persecución a disidentes y atentados), que fueron minando progresivamente la legitimidad de su liderazgo.


Un nuevo golpe militar de FB

Es en ese escenario, de grave crisis política y convulsión social, que FB, una vez más, decide organizar un nuevo golpe militar, derrocando a Grau San Martín el 15 de enero de 1934. Luego de la victoria de FB, el líder golpista decidió colocar al coronel Mendieta a la cabeza del Gobierno, medida que contó con el importante aval de los Estados Unidos. 

¿Por qué elegir a Mendieta para este cargo? La historia señala que este coronel se convirtió rápidamente en un títere del gobierno norteamericano y en un fantoche que respondía a las órdenes de FB. En otras palabras, FB era el verdadero poder detrás del trono. FB, de ese modo, pasó a convertirse en el hombre más poderoso de Cuba, y lo siguió siendo hasta el triunfo de la revolución en 1959. Cabe señalar, que FB recién tomaría el poder formal en Cuba en el año de 1952, luego de la caída de Carlos Prío Socarras.

La Generación del Centenario

Desde su ascenso al poder, el giro ideológico de FB fue más que evidente. El otrora líder de los sargentos, inspirador de un discurso revolucionario y reformista en favor de los de abajo, pasó a convertirse en el guardián de los intereses norteamericanos y en el garante de los privilegios de la oligarquía cubana (debemos recordar que 115 personas eran dueñas de toda la tierra cultivable en la isla), configurando un régimen autoritario, excluyente y antipopular.

¿Qué hacer frente a la dictadura de FB? Fue la pregunta que muchos se empezaron a formular en la isla. Fue así como en el año de 1953, un grupo de jóvenes, liderados por FC, decide iniciar el camino revolucionario, siendo bautizado como la “Generación del Centenario” (en conmemoración de los 100 años del natalicio de José Martí).


El 26 de julio de 1953, este grupo decide romper fuegos con el ataque al Cuartel Moncada, en un intento guerrillero que resultó ser un fiasco y terminó con el asesinato y detención de todos los participantes, entre ellos, el joven FC. Sin embargo, hacia el año de 1955, y debido a la enorme presión internacional, la dictadura de FB, se vio obligada a amnistiar a estos presos políticos, hecho que daría inicio a la construcción del mito revolucionario en Cuba, pues los jóvenes del Cuartel Moncada, luego de su paso por la cárcel, empezarían a ser vistos como los liberadores del pueblo cubano.

El Movimiento 26 de Julio

Una vez en libertad, FC decide formar el Movimiento 26 de Julio, inspirado en la prédica progresista y democratizadora de José Martí. Luego, FC viajará al exilio en México, país desde donde iniciará una serie de coordinaciones para llevar adelante la revolución en Cuba. Para FC y sus seguidores, la única salida para acabar con la dictadura de FB era la lucha armada. La historia demostraría que ellos no se equivocaron. ¿Acaso existía otro camino? ¿Cómo vencer a una dictadura apoyada por los grupos de poder oligárquico y por los Estados Unidos? El camino revolucionario era la única salida.

Es así como el 2 de diciembre de 1956, 82 guerrilleros (entre ellos, Ernesto el Che Guevara) a bordo del yate Granma, desembarca en la playa Las Coloradas, para iniciar la revolución. Pero esta vez, y al igual que años atrás en el Cuartel Moncada, esta acción armada también terminaría en derrota, pues tan sólo 20 guerrilleros lograrían sobrevivir y esconderse en la Sierra Maestra, lugar desde donde empezarían a transitar el camino revolucionario hacia la Habana.


La esperanza revolucionaria

Las derrotas pueden convertirse en victorias, dicen los historiadores, cuando los líderes son capaces de hacer que el viento cambie a su favor. Esto ocurrió en el caso de FC y sus lugartenientes. Luego de los fracasos en el Cuartel Moncada y el desembarco a bordo del yate Granma, y a pesar de las bajas sufridas, los sobrevivientes empezaron a escribir el mito revolucionario, y a ser vistos por el imaginario popular como seres provistos de una mística sobrenatural capaz de movilizar a la población y vencer a un ejército profesional que los superaba en número y en capacidad de fuego. Pero como el poder no nace del fusil, sino del número, los barbudos supieron tener el tino necesario para ganar el respaldo de la multitud, y hacer que la desventaja militar del primer instante, se convierta en antesala de victoria.

El tramo final hacia la Habana

Para el año de 1958, los revolucionarios ya habían organizado importantes contingentes y focos guerrilleros en todo el país, generado en el ambiente una sensación de guerra civil que tan solo finalizaría con la caída de la dictadura de FB y el triunfo de un pueblo, que  harto del poder oligárquico, adoptó a Ernesto Guevara, Camilo Cien Fuegos, Raúl Castro y Juan Almeida, y al joven FC (apenas tenía 32 años) como sus líderes revolucionarios.


El 1 de enero de 1959, los barbudos ingresaron a la Habana, y fue así como FC y Ernesto Guevara, luego de dos años de guerrilla, demostraron que cuando un ejército profesional no cuenta con un verdadero  liderazgo (la revolución encontró a un FB presa del juego, las mujeres y el alcohol), entonces, la semilla revolucionaria es capaz de germinar en cualquier campo y quebrar el poder opresor de cualquier dictadura.

La revolución triunfó gracias a la astucia de sus líderes y al discurso anti- oligárquico y nacionalista (no comunista) que ellos predicaron, que ofrecía combatir el analfabetismo, mejorar el servicio de salud y la educación para todos los cubanos, en especial para los más humildes. La revolución de los barbudos, que nació como un sueño liberador, más temprano que tarde se convirtió en una dictadura totalitaria, tan o más infame que aquella a la que derrocó, pero esa es una historia que esperamos abordar en una próxima entrega.


Nota: Este artículo toma como base un ensayo elaborado por mi persona para el curso “Procesos Políticos en el Perú y América Latina siglo XX”, a cargo del profesor Piero Corvetto Salinas, en la maestría en Ciencia Política en la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP. Para Piero mi personal agradecimiento, pues sin sus notas, apuntes, lecturas y comentarios, este artículo jamás habría podido ver la luz. 

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