viernes, 22 de noviembre de 2013

LA CENTRO IZQUIERDA VOLVERÁ AL GOBIERNO EN CHILE (2013)


El Centro de Estudios Públicos ya lo había pronosticado, Michelle Bachelet (MB) ganaría la primera vuelta electoral con el 47% de los votos frente a los 8 candidatos restantes, en el marco de la primera elección general con voto voluntario e inscripción obligatoria en Chile. Cabe señalar que en estos comicios también fueron elegidos sus 120 diputados y 20 de los 38 senadores. Así, al escribir este artículo, y habiéndose contabilizado el 83,04% de las mesas de votación, según los datos oficiales publicados por el Servicio Electoral, la ex presidenta alcanzaba el 46,74% (Nueva Mayoría), frente a un 25,12% de Evelyn Matthei (EM), candidata oficialista (Alianza Conservadora) y ex Ministra del Trabajo de Sebastián Piñera.

Habrá segunda vuelta en Chile

Con lo cual, la contienda electoral se prolongará hasta el 15 de diciembre, fecha en la cual se llevará a cabo la segunda vuelta presidencial, y en la que al parecer, salvo ocurra un milagro para EM, MB será nuevamente elegida presidenta de Chile con una amplia ventaja sobre la candidata derechista. Desde ya, se sabe que el resto de candidatos presidenciales (6 de los cuales son de centro izquierda) le brindarán su apoyo total a MB, y que incluso, el derechista independiente Franco Parisi (10,17%), ha señalado categóricamente que jamás apoyaría la llegada de EM al Palacio de la Moneda.

Los programas de Gobierno

MB, candidata del bloque opositor de centro izquierda Nueva Mayoría, centró su propuesta de campaña sobre la base de tres ejes centrales: 1) Educación de calidad y gratuita para todos los chilenos; 2) Reforma tributaria profunda (para que los ricos paguen más de lo que ahora pagan); y 3) Nueva Constitución (que sirva como elemento político y constitucional para dejar atrás los rezagos pinochetistas todavía vigentes en la Constitución chilena). Por su parte, la conservadora EM, ofreció llevar adelante un Gobierno que privilegie tres temas fundamentales: 1) Orden; 2) Seguridad; y 3) Crecimiento económico. Destacando el impulso económico obtenido durante el Gobierno del cual ella formó parte como ministra de Estado.
De allí que las palabras que ambas candidatas pronunciaron luego de conocerse las proyecciones oficiales hayan guardado total coherencia con las ideas que a lo largo de toda la campaña se encargaron de explicarle a los electores chilenos.


Diferencias ideológicas

MB, dijo: “esta amplia votación refuerza nuestra certeza de que Chile puede hacer las transformaciones para ser una mejor patria. Hoy día los chilenos votaron por una educación de calidad y gratuita, por una reforma tributaria justa y por una nueva Constitución democrática”. Además, señaló que “estos resultados demostraban que en Chile no habían dos lecturas políticas, porque la Nueva Mayoría se había impuesto en las quince regiones del país y con mayoría absoluta en nueve de ellas, prueba suficiente de que los chilenos quieren un país desarrollado, justo y solidario para todos”.

A su turno, EM aprovechó las cámaras para lanzar duras críticas al programa de Gobierno de la centro izquierdo, al señalar que MB y sus jueces izquierdistas, protegen con leyes y dictámenes los derechos de las personas que han cometido delitos (los protestantes), mientras que ellos se comprometían a defender los derechos de los chilenos que desean vivir en paz. Además, señaló que el programa de MB eleva el riesgo de perder el progreso y crecimiento logrado durante el Gobierno de Piñera, todo ello debido a su propuesta de promulgar una nueva Constitución, algo que para la derecha, generará un clima de incertidumbre, polarización  e inestabilidad para los inversionistas.


Como se puede apreciar, a nivel programático e ideológico, en Chile, las posiciones antagónicas entre las dos confluencias partidarias han quedado visiblemente expuestas en este proceso. Así, mientras la centro izquierda propone un programa de cambio, basado en el fortalecimiento de los servicios sociales como la educación, la redefinición de la renta tributaria y la apuesta por un diseño constitucional democrático que quiebre, entre otras cosas, con ese binominalismo pernicioso que recrea un bipartidismo ficticio; la centro derecha pretende asegurar valores netamente conservadores como el orden social, la seguridad jurídica y el crecimiento económico, en el entendido de que las mejoras sociales caerán por añadidura si el PBI chileno sigue subiendo.

Chile cuenta con una élite política seria

En todo caso, y para la envidia de muchos en nuestra región (incluyendo a los peruanos), este proceso electoral ha dejado constancia del nivel de madurez política de la élite chilena, que cuenta con un importante contingente de líderes nacionales y locales capaces de debatir seriamente sobre asuntos programáticos e ideológicos, todo ello en el marco de una campaña en la cual, a pesar del fragor del debate político, todos los candidatos, sobre todo los cuatro más representativos, respetaron las reglas éticas de la competencia electoral democrática, y no dudaron en respaldar las propuestas de corte institucional destinadas a fortalecer el sistema de partidos en Chile, por ejemplo. Algo que en un país como el nuestro sería una verdadera rareza.

El debate constitucional como tema de campaña

Otro dato importante a tomar en consideración, ha sido la importancia (algo poco usual en nuestras democracias) que en esta elección ha tenido el debate en torno a la necesidad de reformar o promulgar una nueva Constitución. Decimos ello pues la mayoría de los candidatos presentaron (con matices claro está) la vocación de abrir la discusión en torno a este tema, pues consideran que en Chile ya ha llegado la hora de cerrar y poner punto final al proceso de transición iniciado con el fin de la dictadura, luego del referéndum de 1989 en el cual el NO se impuso al SI, obligando a Pinochet a dejar el poder. Para la clase política chilena, una nueva Constitución pondría en evidencia el compromiso de las fuerzas políticas de ese país con el fortalecimiento de las instituciones democráticas y el respeto pleno por el Estado de Derecho y los derechos humanos.


Nuevos líderes progresistas

Asimismo, estas elecciones han marcado el surgimiento de nuevos líderes políticos, rostros nuevos que llegan a refrescar la escena política mapocha, y le aseguran a la democracia de ese país, una nueva camada de políticos y políticas que apuestan por el camino institucional, pues consideran que en una democracia la política se hace desde los partidos y no en contra de ellos. Tal es el caso de la carismática dirigente del movimiento estudiantil Camila Vallejo, quien fuera presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en 2011, Gabriel Boric, sucesor de Vallejo en la Federación de Estudiantes, Giorgio Jackson y Karol Cariola, ambos líderes de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción.

Este dato no es menor, si tomamos en cuenta que uno de los grandes problemas de la izquierda latinoamericana, sobre todo en países como el Perú, es su falta de renovación de cuadros políticos y el casi nulo surgimiento de nuevos liderazgos. En Chile en cambio, el sector progresista cuenta ya con una interesante lista de nuevos dirigentes que seguramente contribuirán con el fortalecimiento de la izquierda chilena, y con la consolidación de su sistema de partidos.


Esto es algo que debería llamar la atención a nuestra izquierda, sector que en nuestro país es casi inexistente y que en el corto tiempo no tiene la menor posibilidad de alcanzar un resultado electoral importante. ¿Cómo hacer para fortalecer a la izquierda peruana? Esa es la pregunta que los históricos (prehistóricos en algunos casos) líderes de nuestro país deberían formularse y tratar de responder más temprano que tarde.

Sin instituciones no hay democracia posible

Si la institucionalidad chilena, junto con la uruguaya y la costarricense, es la más sólida en Latinoamérica, es porque los dos grandes bloques partidarios, de centro izquierda y centro derecha, respectivamente, más allá de sus diferencias conceptuales, apuestan fuertemente por la defensa del orden democrático, la consolidación de su Estado de Derecho y la estabilidad de su sistema de partidos.



Quizá, el diseño constitucional chileno tiene como problema institucional pendiente, la reestructuración de su sistema electoral, que como ya dijimos, fuerza el establecimiento de un sistema bipartidista ficticio que en la práctica no existe. En todo caso, la solución de este problema, seguramente será materia de discusión a partir del 16 de diciembre, fecha en la cual la centro izquierda chilena volverá a ser Gobierno de la mano de MB. 

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