miércoles, 10 de marzo de 2010

La violencia de género y el feminicidio en el Perú



De acuerdo a la opinión vertida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el feminicidio no es otra cosa que el homicidio de mujeres por razones de género, es decir, es el asesinato de mujeres por su sola condición de mujer. Además, en este tipo de delitos se verifica la existencia de una relación o vínculo muy fuerte existente entre la víctima y su victimario, el cual, en la mayoría de los casos, resulta ser su pareja, un amigo, un conocido, y hasta un familiar muy cercano, como un padre o un hermano.


Este tipo de crímenes aberrantes, que pueden parecernos propios de sociedades incivilizadas o bárbaras en las cuales existe un menosprecio por el sexo femenino por parte del sexo opuesto o inclusive de la propia comunidad, y que pudieran hacernos pensar que no son sino casos aislados que se registran de manera excepcional en nuestra sociedad, no lo son tanto a la luz del primer informe presentado por el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público en el cual se hace una recolección de los casos de feminicidio registrados en el país. Revisemos las cifras para luego hacer un breve comentario.


Según el informe el año pasado en nuestro país fueron asesinadas 276 mujeres, de las cuales 135 fueron víctimas de feminicidio. De esos 35 asesinatos, en 94 de ellos, es decir en el 70% de los mismos, las mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas, en el 17,8% (24casos) por algún familiar, y en el 6,7% (9 casos) por algún conocido.


Esta estadística nos lleva a hacer una primera reflexión. Para las mujeres, aquellas que se encuentran sometidas a continuos actos de violencia física, sexual o psicológica, el hogar o el lugar donde viven se han convertido en el espacio en donde corren el mayor peligro. Dicha afirmación se corrobora, con una segunda estadística. En casi el 50% de los casos de feminicidio, el lugar donde se perpetro el asesinato fue la casa de la víctima o el hogar o vivienda de la víctima y el victimario, recordemos que en el mayor número de casos el victimario resulta ser la pareja sentimental de la mujer violentada.


Otro dato que resulta interesante comentar es la comparación que se hace entre las mujeres y hombres que han sido asesinados por sus parejas sentimentales respectivamente. En el caso de las mujeres 4 de cada 10 víctimas son asesinadas por sus parejas, ex parejas o familiares, mientras que en el caso de los hombres sólo 1 de cada 10 varones corre la misma suerte. Así, tenemos que de los 1068 hombres asesinados el año pasado, el 67,3% de ellos fue asesinado por un desconocido y sólo el 1,8 (apenas 19 casos si se compara esta cifra con el de las mujeres) por su pareja sentimental.


Las cifras también revelan otro dato escalofriante, de cada 10 mujeres asesinadas en el Perú, 5 lo son de feminicidio. Es decir la mitad de mujeres asesinadas en el Perú es víctima del odio, de la vesania, de la violencia que le profesa al autor del delito la sola condición de mujer de la víctima. Lo cual nos habla de una cierta patología o comportamiento antisocial por parte de los agresores, si se tiene en cuenta que en la mayoría de los casos el asesino tiene o ha tenido una relación sentimental, ya sea familiar o de pareja, con la víctima.


Ahora bien, el informe también nos muestra algo que en anteriores oportunidades no había podido ser identificado con claridad, me refiero al móvil o motivo del crimen. De acuerdo a las cifras expuestas en el 48,4 % de los casos, en los cuales el agresor es la pareja de la víctima, el motivo a partir del cual este decide acabar con la vida de la mujer, son los celos, sí los celos, los cuales fundados o no, de ninguna manera pueden ser una razón que justifique acabar con la vida de una persona, más si se tiene en cuenta el grado de violencia con el cual se lleva a cabo la acción criminal, el mismo informe revela que en casi el 30% de estos homicidios, el autor utiliza como arma agresora un cuchillo u otra arma blanca, lo cual revela una grado de proximidad con la víctima, de acercamiento físico a partir del cual da rienda suelta a sus más bajos instintos. Ahora bien, cuando el agresor es una persona que tienes lazos familiares con la víctima, el motivo en el 12,5 % de los casos es el odio que este presenta hacia la víctima o hacia su familia y, escúchelo bien, en el otro 12,5% de los casos el homicidio es el paso final que da el agresor luego de violentar sexualmente a su víctima, lo cual revela un grado de inhumanidad que a cualquier ciudadano común debería dejarnos perplejos.


Sin lugar a dudas, el tema de la violencia contra la mujer, y en el peor de los casos, del feminicidio (homicidio de mujer por razones de género), es un problema latente al cual hasta este momento no parece encontrársele una solución. Preocupa sobremanera que el Estado frente a esta problemática carezca de una política institucional capaz de dar solución o ir en auxilio al llamado que cientos de mujeres hacen con el sin número de denuncias de violencia familiar que ponen en conocimiento de las autoridades competentes, las cuales muchas veces son archivadas, o peor aún, tratadas con indiferencia. Este dato es importante subrayar, pues no en pocos casos la víctima de feminicidio acusó el maltrato ante la autoridad, y a pesar de ello no fue debidamente atendida, ya sea por el Ministerio Público o la Policía Nacional del Perú. La situación es mucho más sublevante cuando se tiene informes que revelan que son las propias autoridades las que convencen o tratan a convencer a la mujer de retirar la denuncia contra el marido, pareja o conviviente, de llegar a un acuerdo o conciliación con el agresor, con la finalidad de salvar la unión marital, el matrimonio o evitar a los hijos el dolor de ver a su padre en prisión. En pocas palabras es el propio Estado, el que en muchos casos, promueve la vuelta de futuro homicida al seno del hogar, para seguir maltratando, humillando, violentado sexualmente, y en el último de los casos, asesinando a la mujer que en su momento lo denunció.


En todo caso, y luego de haber expuesto estas escalofriantes cifras y algunas reflexiones, esperemos que tanto el Estado como la ciudadanía, tomen conciencia en torno a la importancia del tema, una sociedad que se precie de ser justa, libre y democrática, no puede permitir este tipo de abusos en contra de un grupo en estado de riesgo como lo son las mujeres, cuando de violencia familiar se trata; el problema es muy grande para que pase desapercibido por las instituciones, la sociedad o por los medios de comunicación, quizá la indiferencia con el que se lo mire, aún nos revele el grado de insensibilidad y menosprecio que en nuestro país se le ofrece a temas en los cuales lo que ésta en juego es el respeto por el conjunto de derechos y libertades que toda mujer, pobre, rica, blanca, negra, católica o atea debe tener, y el nivel de compromiso que el Estado asume en su defensa y tutela, esperemos pues que la sociedad no siga invisibilizando al sin número de víctimas mujeres que claman ayuda ante el maltrato doméstico y que ésta sea capaz de exigirle al gobierno de turno una política clara de lucha contra la violencia familiar, y en especial, contra la violencia de género.





Rafael Rodríguez Campos

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1 comentarios:

A las 26 de noviembre de 2010, 12:10 , Blogger faby ha dicho...

GRACIAS SOBRINO, POR ESTA INFORMACION OJALA ASI LAS MUJERES PUEDAN INFORMARSE MAS SOBRE ESTE TEMA Y NO PERMITAN MAS MALTRATOS Y SEAN APOYADAS ANTES DE QUE SEA TARDE UN SALUDO

 

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